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“Madre!” la película más oscura de Darren Aronofsky

Aquí el comentario de la polémica cinta protagonizada por Jennifer Lawrence y Javier Bardem.

Publicado 26 septiembre 2017 el 26 de Septiembre de 2017

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Por: Mario E. Durán/El Dictamen

Los comentarios negativos que han surgido alrededor de esta cinta, que en general mantuvo en secreto su trama, se han disparado hasta tacharla de aburrida y extraña, a lo que le siguió ese homenaje que el director le hizo a la cinta “El bebé de Rosemary” con un póster muy similar y que nos dejaba entrever parte de su historia, hasta su punto final de polémica causado con la aparición de su último póster previo al estreno con su protagonista llena de golpes y sangre en medio rostro (escenas que cerca del final de la cinta se hacen presentes con violencia explícita no para todo público).

Y es aquí donde me atrevo a decir que estamos ante la película más oscura de Darren Aronofsky, creador de otra cinta grande en muchos sentidos como lo fue “El Cisne negro”, por lo que tenemos que estar preparados para entrar en un thriller psicológico que difícilmente podremos sacar de nuestra mente desde los primeros minutos hasta descubrir el punto clave en la historia, algo que verdaderamente resulta aterrador y a mi parecer perturbador.

En “Madre!” todo gira en torno a una pareja compuesta por un poeta (Javier Bardem) y su esposa (Jennifer Lawrence), que viven en una casa de campo aislada. Su relación se pone a prueba cuando reciben la visita inesperada de un extraño (Ed Harris) y un día después su esposa (Michelle Pfeiffer), que hacen acto de presencia en su hogar. Desde ese momento, su tranquila existencia quedará perturbada por completo al ir recibiendo poco a poco más visitas, aunque también estos cambios lograrán que el poeta recupere su inspiración y empiece a escribir la obra que le traerá la ansiada fama. Pero, ¿a qué precio?

De aquí es donde partimos; nos preguntamos ¿qué tanto estamos dispuestos a hacer por algo o por alguien? ¿A qué grado estamos dispuestos a llegar para lograr lo que queremos? ¿Qué tanta humillación podemos soportar? ¿Hasta qué grado permites ser ignorado físicamente, psicológicamente y emocionalmente?; y aquí Aronofsky hace notar por completo la actuación de una Jennifer Lawrence como nunca la habíamos visto, transportándola a un infinito en el que sentimos extrañeza, dolor, angustia, miedo, horror y serenidad hasta el punto exacto donde todo explota ante sus ojos y saca el cobre después de un tiempo de sumisión y celos, esto logrado por la soberbia actuación del español Javier Bardem, reflejo de un “yo” interno en el que solo le importa su alrededor, dejando de lado los sentimientos y sacando lo más despreciable del ser humano.

La cinta se nos presenta como una naranja mecánica, iniciamos con el final y terminamos con el principio, sentimos tensión durante las cerca de dos horas en las que ante nuestros ojos se va desmoronando lo que parecía ser una vida perfecta y que resulta ser una crueldad total ante un amor no correspondido, ante una falta de atención enorme, en donde no existe más el deseo, la pasión ni el interés mutuo, en donde un ego total consume a un ser que simplemente está dispuesto a dar todo, hasta su propio corazón.

Completan el reparto Michelle Pfeiffer y Ed Harris, y solo los menciono a ellos porque en verdad resultan odiables y son los encargados de generar aún más dudas, complementando la excelente fotografía dentro de una casa que se siente como un personaje principal, lugar en el que viven aislados cuál reflejo de una visa solitaria, y en este camino degradante, lamentablemente descubrimos que lo más peligroso que podemos experimentar, como humanos, es enamorarnos y darlo todo sin ser correspondidos, es solo pensar en nosotros y no en los demás, ser parte de un dolor que nos hace cometer las peores decisiones… ¿Quién existe y quién es solo producto de nuestra imaginación?.

Un relato muy bien escalonado, donde el director nos ofrece un reto como público ya que las ideas van más allá de sus imágenes.

 

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