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No existe “fractura” de pene, sino ruptura de cuerpos cavernosos: Dr. Pérez Santos

El doctor Luis Gabriel Pérez Santos, jefe del Servicio de Urología del Hospital General, explica que esta afectación si bien no es frecuente, sí es parte de las urgencias urológicas

Publicado Hace 17 horas el 17 de Agosto de 2017

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Ello puede impedir erecciones si no se atiende

Tratamientos de cremas y ejercicios para alargamiento, falsos

Rubén Licona Vázquez/El Dictamen/Veracruz. En ocasiones se suele hablar de “fractura” de pene tanto por actividad sexual como por algún tipo de traumatismo, pero en realidad no es tal porque las fracturas se dan en los cuerpos óseos; si embargo lo que en realidad sucede es una ruptura de los cuerpos cavernosos; es decir, a la hora de la erección como el miembro se vuelve turgente, duro, abultado, una manipulación brusca puede ocasionar esta situación.

El doctor Luis Gabriel Pérez Santos, jefe del Servicio de Urología del Hospital General, explica que esta afectación si bien no es frecuente, sí es parte de las urgencias urológicas, la cual si no se atiende puede impedir que el varón vuelva a tener erecciones.

En entrevista con EL DICTAMEN, el especialista en urología abordó algunos temas “raros” en relación con el órgano reproductor masculino.

Por ejemplo, tocó el asunto del alargamiento del pene, y desechó la validez de los tratamientos con cremas y ejercicios, porque hasta la fecha no hay comprobación de que eso haya dado resultados.

En cambio, explicó, la única forma de alargarlo es mediante una cirugía en la que se corta un ligamento suspensorio y el crecimiento máximo es de apenas 1 a 2 centímetros. “Se desprende de un sitio en donde está fijo para que baje… aparentemente no afecta las funciones”.

Descartó también que el tabaquismo reduzca el tamaño, pero sí se puede relacionar al tabaco con cáncer de vejiga y de riñón, de próstata como factor de riesgo.

Abordó la circuncisión, respecto de la cual señaló que se trata de una cuestión de higiene. Los pacientes que tienen el prepucio alargado redundante, que no se puede retraer y que se conoce como fimosis, no pueden realizar la higiene de manera adecuada.

Las secreciones de la orina o de una relación sexual se van acumulando y eso predispone además de infección local infecciones de transmisión sexual.
Además, personas no circuncidadas y que padecen diabetes, pueden generar también infecciones en el prepucio.

Refirió que en los años 70 a todo niño que nacía se le realizaba la circuncisión, sin embargo ello ahora ha cambiado.

Respecto a las erecciones, indicó que nomalmente el varón siempre logrará tener erecciones, aunque a medida que avance en su edad se reduce la frecuencia.

“Puede ir mermando el tiempo de erección como el volumen del eyaculado. Conforme avanza la edad disminuye la eyaculación y más si está tomando medicamentos para problemas de próstata”.

Precisó que si se están suministrando ese tipo de medicamentos se propicia la disminución de las eyaculaciones, entonces a pesar de tener la sensación de hacerlo, puede resultar que no se arroje contenido de esperma.

Puntualizó que la edad más fértil del varón es de los 18 a los 40 ó 50 años, aunque por naturaleza el hombre siempre podrá engendrar, ya sea a los 60 años o más, aunque la calidad de ese esperma no sea el óptimo.

Recomendó a los pacientes que vayan a recibir quimioterapia por cáncer de testículo, preservar sus espermas porque la quimioterapia provoca un trastorno a nivel de la eyaculación. Los deja infértiles. Entonces si se padece cáncer de testículo y se someterá a tratamiento de quimioterapia, y se tiene planeado seguir procreando, es factible guardar esperma en los bancos de semen.

En torno al tamaño del miembro, comentó que no hay un tamaño establecido, hay patologías en que si se trata de un pene corto va a tener trastornos de tipo emocional. Otro concepto que prevalece es que la cuestión de si mayor tamaño produce o no mayor placer sexual, o si es pequeño habrá menor satisfacción, “esto no tiene nada que ver sino va en relación a todo el ambiente en la esfera sexual que se genera para llevar a cabo la actividad sexual”.

Un pene grande, alertó, puede lastimar la relación sexual en la mujer. Pero el hecho de que no lleguemos a ese término promedio de 12 a 15 centímetros no quiere decir que por debajo de ese nivel haya necesidad de que crezca ese pene para estar en ese rango.

“Podrá haber un pene de dimensiones normales que es lo suficiente para penetrar, y para poder llevar a cabo su relación sexual, porque la satisfacción sexual para una mujer se encuentra en el clítoris, que está al principio del órgano sexual femenino”.

El doctor Pérez Santos habló de los casos en que hay necesidad de mutilar el miembro, y eso se da cuando hay lesiones propias de esa área. Las amputaciones de pene comúnmente son por afectaciones de cáncer, de allí que dependiendo del grado de afectación se decide si se quita parcialmente ese pene o totalmente. “En términos médicos se denomina falectomía parcial o falectomía total”.

Si es parcial quedará un remanente de ese miembro que servirá más que nada para sus funciones básicas, no tanto en la esfera sexual. Sin embargo es más que aquello que les queda a pacientes que se les quita completamente el pene”.

Comentó que ello implicaría incluso ciertos factores psicológicos, como el volver a reeducar un paciente que en toda su vida ha orinado de pie, ahora lo tendrá que hacer sentado.

Refirió la existencia de pacientes que no desean operarse porque nuestra idiosincracia es muy apegada y prefieren no hacerse nada a tener este cambio de ir al baño. “Para los hombres el concepto de orinar sentado es prácticamente de la mujer”.

Mencionó que el cáncer de pene es de los tumores urológicos el menos frecuente. El cáncer de próstata en primer lugar, cáncer de vejiga en segundo, después el riñón, seguido de cáncer de testículo, pene y escroto, este último el más raro de la vía urinaria.

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