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Emoji

La idea se podría decir es buena, más por todo el éxito que en los últimos años han logrado tener estos pequeños personajes que desde nuestro celular nos ayudan a expresar algo sin la necesidad de escribir

Publicado 09 agosto 2017 el 09 de Agosto de 2017

por

Mario E. Durán/El Dictamen

La idea se podría decir es buena, más por todo el éxito que en los últimos años han logrado tener estos pequeños personajes que desde nuestro celular nos ayudan a expresar algo sin la necesidad de escribir, y que en ocasiones hasta dicen más que lo que las propias palabras pueden hacer (soy de la idea que los Emoji surgieron ante la flojera de la gente por escribir).

Pero qué ocurre cuando tenemos una película como esta frente a la gran gama de cintas de animación que recientemente nos han impactado visualmente y que han abordado temas que a lo mejor hace tiempo no eran tratados para los niños; tenemos como resultado una cinta colorida pero superficial, que en ningún momento logra ser memorable y que al contrario, va creciendo en nosotros la necesidad de querer que termine.

Los personajes están y presentan cada una de las peculiares personalidades, pero entre ellos se siente una química nula, una historia forzada y lo peor de todo, sin sentimiento.

Dentro de tu teléfono móvil existe todo un mundo secreto nunca antes visto. Oculta tras la aplicación de mensajería instantánea, se encuentra una bulliciosa ciudad llamada Textópolis, donde viven y trabajan todos tus emoticonos favoritos, con la esperanza de ser seleccionados por el usuario del móvil. En este mundo, cada emoticono tiene una sola expresión facial, excepto Gene. Este emoji nació con un fallo técnico que le provoca cambiar su semblante de manera descontrolada. Determinado a convertirse en alguien normal, Gene recurre a la ayuda de su mejor amigo, “Hi 5”, y de la famosa Rebelde, una emoji especialista en descifrar código. Juntos se embarcarán en una ‘app-ventura’, en la que se sumergirán por las profundidades del teléfono y sus aplicaciones para encontrar el código que solucione el problema de Gene. Como en toda historia, en el camino no todo es color de rosa y el trío de protagonistas descubrirá un gran peligro que amenaza al smartphone, y el destino de todos los emojis dependerá de ellos que corren el riesgo de ser borrados para siempre; y es aquí donde tal vez el único punto central que podemos aplaudir sería el aceptarte tal cual eres, sin importar lo que quieran o esperen de ti los demás, pero de ahí en fuera esta historia se siente demasiado superficial y sin un futuro prometedor.

Ideal solo para los más pequeños de la casa, pero ellos también merecen ver buenas cintas.

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