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¡Para los calores padecidos, no esperemos menos!

Si para cuando llegue "Franklin" este jueves, la cosa va a estar como estos calores inaguantables que hemos estado padeciendo los jarochos y buena parte del resto del territorio nacional ¡Dios nos agarre confesados!

Publicado 10 agosto 2017 el 10 de Agosto de 2017

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Si para cuando llegue “Franklin” este jueves, la cosa va a estar como estos calores inaguantables que hemos estado padeciendo los jarochos y buena parte del resto del territorio nacional ¡Dios nos agarre confesados!

CASI TRES SIGLOS DESTRUYENDO AL PLANETA
No, no estoy fatalista, verdaderamente los calores están de a peso y todos coinciden en que se deben al famosísimo “cambio global atmosférico”, o sea, que los seres humanos desde la “Revolución Industrial” que arrancó a mediados del siglo XVIII (los 1700) en Inglaterra y en pocas décadas se extendió a toda Europa y a los EUA. Se aprovechó la fuerza del vapor de agua y con ello se crearon todo tipo de maquinarias y se quemó carbón de piedra a lo bestia, ni se diga del carbón vegetal, lo cual siguió en “evolución” hasta que a finales del siglo XIX y TOOOODO el siglo XX se quemó petróleo mucho más allá de lo bestia (y se sigue quemando carbón de piedra, leña y petróleo a lo bestia). Muestra de que en el siglo pasado se consumió carbón de piedra a granel, lo es la gran cantidad de edificios por demás emblemáticos del lado de la otrora Europa Oriental, que se veían negros, como por ejemplo los de Berlín oriental, al no haber dinero para la limpieza de las fachadas, para cuando la caída del muro de Berlín y la Cortina de Hierro, las edificaciones y monumentos lucían de color casi negro. Algo casi similar sucedió y sucede de lado Oriental, pues la enorme cantidad de automóviles que hay, al quemar gasolina, el humo residual también ennegrece las construcciones, para no ir muy lejos ahí está la ciudad de México, en donde se deben “lavar” las fachadas de los emblemáticos edificios a fin de retirar todo el residuo de la contaminación del humo de los automóviles y en general de esa nata gaseosa que respiran los chilaquiles y se llama “smog”, que traducido del inglés significa “humo”.

Y AÚN HAY MUCHO PETRÓLEO POR QUEMAR
Pero, retornando al tema de “Franklin”, apenas ahora a finales del siglo XX y ni se diga en el presente XXI, que se sigue quemando combustible fósil o derivados del mismo (petróleo), la contaminación atmosférica no se ha reducido en un ápice y como consecuencia de ello, dicen los expertos que la atmósfera terrestre finalmente se calentó por lo que como resultado de tal hecho cada año hay más calor y con ello se ha aumentado la fuerza de los ciclones, las sequías, las precipitaciones pluviales, etc. Tampoco tenemos que ir muy lejos para ver las consecuencias de este fachoso “cambio climatológico global”, hasta hace apenas unos ocho años en Xalapa y sus alrededores no se conocían los mosquitos, pues como más o menos de ese tiempo, hasta en la sierra Veracruzana, Puebla, Tlaxcala, etc., sitios donde no había mosquitos ¡Hoy los habitantes de esos lugares deben colocar mosquiteros en sus casas o sufrir el padecimiento de esos insectos.

Por lo tanto ahí vamos a encontrarnos los jarochos y veracruzanos en su generalidad con “Franklin”, que esperemos sea leve y no nos vaya a dar como cuando el “Stan” ¿Se acuerdan? Yo nunca había visto una inundación en el municipio de Veracruz de las proporciones de esa vez y ¡Qué impresionante fue ver toda la zona de Puente Moreno hecha una inmensa laguna! Lo peor fue el padecer de toda la gente que vive ahí.

¡PERO SIGUE LA MATA DANDO!
Pero miren, lo paradójico del asunto y una grandilocuente muestra de lo obtuso que somos los seres humanos, es que a sabiendas que los árboles son los que limpian el aire y lo purifican, además de refrescarlo, nos dan sombra, hacen que el agua esté presente en el subsuelo y además son la “casa” (hábitat, dice la gente culta) de millones de seres vivientes ¡Los seguimos derribando peor que nunca! Lo más “encantador” del asunto, es que nadie hace nada para evitarlo ¡Ah!, eso sí, tenemos leyes muy “estrictas” que penalizan el derribo de un árbol y hasta los “protegen”, pero en la realidad, tales leyes son como Dios: “Se dice que existe pero no se ve”. Todo hijo de vecino sale con un machete o hacha y porque “el árbol hecha “basura” en demasía” ¡Lo derriba! Y si se trata de nuestros bosques y selvas, nada más hay que ver la cantidad de aserraderos aún funcionando a toda marcha a plena orilla de carretera y ni se diga de los clandestinos, pero el “combate” a la tala “es durísima”, aplicándose el mexicanísimo: “caiga quien caiga” y no cae nadie, salvo algún famélico campesino que trae algún tronco recogido en el bosque, que viene arrastrando para efectos de usarlo como leña o hacer de ahí alguna artesanía para venderla y procurarse algún sustento para su familia, y es refundido en el fresco bote para “ejemplo” de la dureza de la aplicación de la ley, en tanto, los grandes talamontes, como Johnny Walker: “Siguen tan campantes”. ¿Y la SAGARPA?: “¡Muy bien!, gracias”, persiguiendo a los vendedores ambulantes de plantitas en las calles de la ciudad o a los dueños de los viveros en donde reproducen hasta especies de plantas en vías de extinción: “¡Por depredación del medio ambiente!”, en tanto los pela montes y depredadores de las áreas selváticas y boscosas hacen de las suyas.

PARODIANDO A SOR JUANA
Pero, esperemos la madre naturaleza no se vaya a ensañar con jarochilandia con este méndigo Franklin, aunque, parodiando a Sor Juana… “¿O cuál es más de culpar, aunque ambos igual mal hagan, quienes pecan por recibir la paga o los que sobornan para que los dejen talar?”.

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