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Buenos Días por Guillermo Ingram

El gran Jerry Lewis se fue el pasado domingo con rumbo hacia de donde ya no se regresa...
Mandatory Credit: Photo by Erik Pendzich/REX/Shutterstock (3791639j) Jerry Lewis 'The Nutty Professor' 50th Anniversary celebration and Blu-Ray Collector's Edition launch party, New York, America

Publicado 23 agosto 2017 el 23 de Agosto de 2017

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Mandatory Credit: Photo by Erik Pendzich/REX/Shutterstock (3791639j)
Jerry Lewis
‘The Nutty Professor’ 50th Anniversary celebration and Blu-Ray Collector’s Edition launch party, New York, America

OTRO GRANDE DEL HUMORISMO BLANCO HA PARTIDO

El gran Jerry Lewis se fue el pasado domingo con rumbo hacia de donde ya no se regresa, pero, pocos como él han dejado tanta gente feliz y con gratos recuerdos de él, como en su momento también lo hizo el gran veracruzano Héctor Lechuga, que dicho sea de paso murieron casi de la misma edad, unos dicen que el buen Lechuga murió a los 92, otros a los 91 y otros que a los 88, pero, hay que considerar los artistas siempre se andan arreglando la edad; y el buen Jerry Lewis a la edad de 91. Con la observación de que en el caso de nuestro paisano, haciendo gala de la idiosincrasia jarocha (chayotera mejor dicho) y mexica, se aventaba unos albures muy buenos, y en el caso del “primo”, el buen Jerry siempre se aventó puro humorismo blanco. La gran similitud en ambos personajes eras sus visajes ¡Esas caras de sus personajes que tan bien les salían! Con sólo mirarlos ya era motivo de estar a las carcajadas.

EL FAMOSO PROFESOR CHIFLADO
Recuerdo muy bien el principio de la película “El Profesor Chiflado” (1963), de Jerry Lewis, iniciando con una junta en la dirección de una universidad, cuando de pronto se escuchan dos fuertes detonaciones cimbrando todo que hasta los cuadros se caen en la Dirección, los participantes a la junta entran en pánico y en eso el Director manda a su secretaria a traer al Profesor Chiflado. Y se lanza en pos del salón donde da clases tal profesor y en lo que ella llega los bomberos tiran la puerta para que salgan de ahí los alumnos, los cuales salen de inmediato envueltos en una nube de humo, tosiendo, entra la secretaria, se para sobre la puerta derrumbada y llama al “Profesor” preguntando si está bien, pero de pronto ella escucha una voz a sus pies que dice: “Adelante”. Extrañanda ve hacia abajo, se hace a un lado, gira el picaporte de la puerta caída, la abre, y debajo está Jerry Lewis escenificando su personaje. Recuerdo la sala de cine río al unísono. Cuando ya está en la Dirección ¡Su reloj de bolsillo! Cuando lo abre toca una música equivalente a “La Marcha de Zacatecas” ¡A todo volumen!, porque el Director le pregunta su antigüedad en la escuela y la da con años, meses días, horas y minutos.

En los noventas hubo una versión sobre el tópico pero sin éxito alguno.

EXTRAORDINARIA PARTICIPACION COMO MAESTRO DE CEREMONIAS EN EL “OSCAR”

En otra ocasión inolvidable, creo fue en la entrega de los “Oscar”, en 1967. Jerry Lewis fue el maestro de ceremonias, en donde dio rienda suelta a su humorismo y todo fue carcajadas. Sin rayar jamás en lo vulgar, falso o pesado, pura ironía fina. Ya para terminar la premiación, no recuerdo cuál artista fue, agradeció el premio a todo el mundo… pero omitió despedirse de Jerry Lewis, y éste, aprovechando el lapsus y así poner la cereza en el helado, esperó “viéndolo con odio” ir hacia la escalinata (la risa ya imperaba pero el galardonado en su retirada no daba qué pasaba) y Jerry Lewis adoptando la actitud y la voz chillona del Profesor Chiflado, señalándolo con índice flamígero le espeta: “Por no mencionarme a mí, me aseguraré que jamás vuelvas a ser invitado a esta ceremonia”. ¡Todo se volvió carcajadas!, que duraron algunos minutos al aire y ni se diga en la casa de mi hermana Meche donde mirábamos en la TV tal suceso.

LA ORIGINALIDAD Y EL GENIO SIEMPRE SON NOTORIOS
Esa ha sido la única ceremonia que me he aventado desde el principio hasta el fin, por la mera figura de Jerry Lewis y su cáustico, cuando magnífico humor blanco. Y, dicen que toda comparación es odiosa, pero, en este caso creo es la excepción, pues si tomamos en cuenta las distintas culturas e idiosincrasias de los respectivos pueblos: México y los EUA. Lechuga con esas caras y gestos que se aventaba, nos dejaba a todos los que lo mirábamos carcajeándonos hasta que dolían los músculos del abdomen, pues con la sola mirada o cara de desconcierto lo decía todo. Lo mismo el inigualable Jerry Lewis, sólo había que ver su cara para comenzar con una muy buena tanda de carcajadas.

LA CANALLA QUE HOY TODO LO HA INVADIDO
Hoy, bueno, la grosería, la majadería, llegando lo barbaján es lo que causa risa. Y comediantes como Jerry Lewis y nuestro paisano Héctor Lechuga que han abandonado definitivamente el escenario, deben ser una referencia excelsa de la buena comedia, pero como les digo, serán siempre recordados por los muy buenos momentos de risa que nos causaron y seguirán haciéndolo cada vez que veamos las gustadas películas por ellos protagonizadas.
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