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¡Ah! ¡Aquel Veracruz tan bonito que vivimos!

En el de 1976 pude recordar hasta las modas de las camisas usadas en aquellos gloriosos ayeres, así como los pantalones "acampanados" ¡De antología!

Publicado 08 agosto 2017 el 08 de Agosto de 2017

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¡AH! ¡AQUEL VERACRUZ TAN BONITO QUE VIVIMOS!
Con los nuevos servicios digitales que ahora está ofreciendo “El Dictamen”, el día de ayer pude recrearme la pupila con un video de los tranvías en 1976 y en 1953 ¡Qué agasajo!

¡LA PIEDRA PIRATA!
En el de 1976 pude recordar hasta las modas de las camisas usadas en aquellos gloriosos ayeres, así como los pantalones “acampanados” ¡De antología! Además, al pasar el tranvía proveniente de la avenida “Flores Magón”, doblaba en “Córdoba” para a una cuadra de distancia tomar el bulevar (eran el “Villa del Mar” y el “Villa Bravo”) y de pronto en el video aparece la playa de “Villa del Mar” con la “Piedra Pirata” ¿Se acuerdan de ella? Yo sólo la vi desde donde no perdía la arena una vez dentro de la playa, pues bueno de “zacatón” que soy y que no sabía nadar del todo bien, nunca me atreví ir a nado hasta allá. Peor aún, pues a esa edad infantil fue cuando sucedieron los hechos cuando un tiburón se medio comió a un cura en ese sitio. Pero, incuestionablemente la alegría se veía en esa piedra pues siempre estaba por lo regular pletórica de gente que desde ahí se aventaba sus muy buenos clavados. Y a propósito del “Franklin”, cuentan que tal “Piedra Pirata”, eran los restos de una construcción del original balneario que parte del mismo fuera destruido por la entrada de un ciclón en 1925 y redujo a escombros a aquellas magníficas instalaciones que dieran tanto renombre a “Villa del Mar”.

¡QUÉ CASAS TAN HERMOSAS!
Luego sigue el periplo el tranvía por todo el bulevar y dobla en Xicoténcatl, en ese tramo se dejan ver las casas tan preciosas y solariegas construidas a lo largo de ese tramo del “bule”, como también las “banquetas” que servían para que los pasajeros subieran o bajaran de los tranvías.

¡SE VE LA NEVERÍA “YUCATÁN!
Se muestran los distintos tipos de tranvías que circulaban por Independencia y daban la vuelta para pasar frente al parque Zamora y se ve una buena parte de la magnífica, cuanto tan llena de recuerdos por demás gratos: la nevería “Yucatán” ¡Aaaah! ¡Qué recuerdos! Para entrar los tranvías por Hernán Cortés y seguir hasta Bravo ¡Qué agasajo! A lo largo de las tomas de los tranvías se pueden ver los antiguos comercios a lo largo de Independencia, sobre todo los anunciados a los lados de los mismos vehículos eléctricos, así como también los “flamantes” automóviles de aquellos entonces; se logran ver algunos modelos de “Renaults” ¡Flamantes! (¡Magníficas máquinas las de estos cochecitos!). Y cuando entran a la “plaza” o sea, a la zona de mercados ¡Cuántos recuerdos al ver todo aquello! Los cuales forman parte de mi infancia pues se ve la avenida Hidalgo, por donde había una gran cantidad de todo tipo de establecimientos, así como de personas que vendían los hoy llamadas “medicinas milagro”, que lo mismo servían para “quitar” callos, hongos, paño de la cara, etc. ¡Esto trajo a mi memoria la siempre materna y amorosa figura de mi tía Josefina! A la que siempre acompañaba a la plaza cuando me quedaba algunos días en la casa de mi abuelita. Lo mejor de todo es que esta parte de la ciudad sigue ¡Igual! Con su abigarramiento de puestos de toda índole vendiendo ¡De todo!

¡LA ESTACIÓN! ¡INOLVIDABLE!
¡Y la estación de los tranvías!, en la parte extrema de la hoy “Plaza de la República”, limítrofe con la calle de Montesinos, frente a la otrora estación de pasajeros del ferrocarril y el hotel que ahí llegó a funcionar en alguna ocasión durante y después de que Don Porfi se fuera a Europa exiliado y hoy todo no es sino un mero recuerdo de aquella época maravillosa de nuestro país.

¡TODO UN TREMENDO SUCESO HABER CONOCIDO VERACRUZ DESDE EL TRANVÍA!
En el de 1953 se ven los tranvías “caballitos”, por la forma en cómo se balanceaban cuando alcanzaban velocidad crucero. Y los “abiertos” ¡Cómo me gustaba subir en ellos y tomar el lado del asiento que daba al exterior! ¡Padrísimo ir viendo el pasar “vertiginoso” de las casas! E ir sintiendo el golpe del viento en la cara y la ropa ¡Excelsa experiencia!

¡Qué padre ese Veracruz que ya no está más! ¡Ese Veracruz casi bucólico si lo comparamos con todo este vertiginoso lleno total de vehículos automotores por doquier!

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