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El “Tea Drees” arrasa la moda de este verano

Publicado 02 agosto 2017 el 02 de Agosto de 2017

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El vestido vintage demuestra que la austeridad puede ser chic

Dr. Armando Rojano Uscanga

Este verano, las marcas más “cool” han convertido al vestido “vintage” por excelencia en la prenda fetiche del momento, aunque su origen no tiene nada ver con el verano, pues se llevaba para tomar el té, y era un símbolo de elegancia a pesar de la austeridad impuesta por la II Guerra Mundial, de allí lo de “Vintage” (cosecha), un término aplicable a objetos o accesorios con cierta edad, que, como los buenos vinos, mejoran con el tiempo. Proviene del inglés y deriva del francés.

La historia detrás del “tea dress”, huele a vintage y evoca cierta elegancia del pasado, pero de antiguo solo tiene el diseño. Por su escote en pico, las mangas o el talle ajustado es imposible no rescatar de la memoria las fotos de la abuela en su juventud, una de sus prendas más versátiles y favorecedoras. Firmas como Reformation lo saben muy bien: más allá de sus invitadas de boda, la enseña norteamericana propone creaciones con las que no es difícil imaginarse por la campiña francesa o disfrutando del dolce far niente. Además de los tonos lisos, incluye el omnipresente vichy y deliciosos estampados como lunas o cerezas.

La década de los 40 supuso una de las épocas más significativas para el “tea dress”, que incluía una pieza de tela a la cintura que unía la falda y el cuerpo del vestido, a veces “fruncidos”. Este diseño varía influido en enorme medida por la Segunda Guerra Mundial, que acabó por dar forma a esos vestidos de Ava Gardner, Marilyn Monroe, Rita Hayworth o Liz Taylor. En 1940 entró en vigor la limitación de suministros, que regulaba la cantidad de tejido que se podía utilizar en la producción textil. Con las cartillas de racionamiento y los cupones presentes, se creó una moda utilitaria de inspiración militar cuya máxima aspiración era ser práctica. La Cámara de Comercio británica pidió a la Sociedad de Diseñadores de moda de Londres que creara una línea utilitaria a fin de convencer a las mujeres de que la austeridad podía ser chic. Se prohibieron las cremalleras, que se sustituyeron por corchetes o ganchos, se acortaron las faldas y se utilizaron estampados pequeños para hacer casar más fácilmente las costuras, lo que permitía ahorrar metros de tela.

Casi ochenta años después, las it-girls y sus marcas han encontrado un filón en el vestido de abuela. Las flores y los lunares son dos motivos presentes en las prendas de Réalisation, al igual que los diseños que se pueden encontrar en la tienda online de Rouje. Desde su firma, Harley Viera-Newton ha conseguido que celebrities como Selena Gómez, Katy Perry o Emily Ratajkowski no se quiten sus piezas caracterizadas por pequeños y coloridos “prints” retro.

Aunque más tímidamente, el low-cost también apuesta con vestidos lisos y estampados que pueden encontrarse en Zara, Mango o Topshop.

 

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