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Cuidado con los Golpes de Calor

Ahora que se está experimentado en todo su rigor la llamada "Canícula", que es como se nombra al periodo más caluros del año, que de acuerdo con los expertos comprende entre el veinticuatro de julio y el dos de septiembre...

Publicado 07 agosto 2017 el 07 de Agosto de 2017

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Ahora que se está experimentado en todo su rigor la llamada “Canícula”, que es como se nombra al periodo más caluros del año, que de acuerdo con los expertos comprende entre el veinticuatro de julio y el dos de septiembre, y verdaderamente en estos días las altas temperaturas hacen de los días más lapsos menos que insoportables. Si a esto le agregamos los cambios climatológicos globales que se están padeciendo en todo el mundo, no hay nada más que observar un gran cuidado para evitar los llamados “golpes de calor”.

Este fenómeno consiste en el aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol, o sea, la insolación clásica o por hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación. Al punto que el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento. El calor suave resulta agradable, pero en exceso puede llegar a producir problemas de salud. Un “golpe de calor” se origina cuando la temperatura corporal sube por encima de los cuarenta grados. El organismo humano funciona a unos treinta y siete grados y es bastante sensible a las variaciones externas. Para ello, dispone de mecanismos que regulan su temperatura, como el sudor, y distribuyen el calor mediante la sangre y lo expulsan hacia el exterior. Cuando se sufre un “golpe de calor” todos estos mecanismos dejan de funcionar, sube la temperatura y se pierden abundantes líquidos corporales. Todo ello eleva las probabilidades de padecer daños neurológicos e, incluso, de morir.

La temperatura a la que se puede producir un golpe de calor varía según el individuo. Las personas mayores de sesenta y cinco años y los niños menores de seis son más vulnerables, así como los turistas que viajan de zonas frías a sitios más cálidos, a cuyo tipo de clima no están acostumbrados. También las personas con alguna discapacidad física o psíquica, los enfermos crónicos y los pacientes cardiacos tienen más probabilidad de sufrir un golpe de calor.

Por lo anterior se hace más que necesario el cuidar la exposición a los rayos solares, sobre todo en las horas de mayor intensidad de éstos, que por lo regular son de las nueve de la mañana a las seis de la tarde, como también se deben de usar ropas holgadas, preferentemente de color blanco o claros, fabricados a partir de fibras naturales, como sería el algodón o el lino. Cubriese la cabeza con un sombrero de paja y con espacios entre la parte que queda sobre la cabeza a fin de permitir la circulación del aire, de preferencia el sobrero debe ser de ala ancha a fin de que proteja también el cuello e incuestionablemente el rostro. También se recomienda el uso de filtros solares en las partes del cuerpo expuestas a los rayos solares, sobre todo aquellas que bloqueen al cien por ciento los peligrosos ultravioletas.

Pero, si se puede evitar el contacto con los rayos solares, mejor, sobre todo en estos días que como decimos al principio de este espacio editorial, son reconocidos por los expertos como los más calurosos del año.

 

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