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La empresa mexicana que crea blindaje a prueba de bombas

Publicado 01 julio 2017 el 01 de Julio de 2017

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– TPS es una empresa mexicana que nació hace 23 años y se dedica a la fabricación de blindajes; en 2015 obtuvo certificación de un laboratorio alemán que aprueba los vehículos acorazados del ejército de ese país

SANTA CATARINA, NL, Agencias/ El Dictamen.- En abril de 2010 la secretaria de Seguridad Pública de Michoacán, Minerva Bautista Gómez, sufrió un atentado mientras viajaba a bordo de su camioneta blindada. Salió ilesa a pesar de que un grupo criminal disparó más de 800 tiros de armas de alto poder contra el vehículo; fue la primera gran prueba sobre la calidad del blindaje de la empresa Transportadora de Protección y Seguridad (TPS).

De ese incidente a la fecha 24 vehículos blindados por TPS en su planta de Santa Catarina han resistido igual número de ataques, lo que ha propiciado una gran credibilidad sobre la calidad de sus productos.

Hace dos años la compañía cien por ciento mexicana incursionó en el mercado de exportación, compitiendo en las grandes ligas de los blindajes, al enviar su primer embarque a un país árabe que se localiza en el continente africano. En 2016 y 2017 vendió sus productos a otro país, en la Península Arábiga, y a finales de junio entregará 30 unidades de nivel de protección B7 Stanag 1 en la misma región.

Para alcanzar esos logros TPS tuvo que someter uno de sus vehículos blindados a prueba de resistencia con armas de alto poder, granadas y explosivos, realizados por los laboratorios que dan el visto bueno a los vehículos militares del ejército de Alemania.

Rodolfo Amozurrutia Cabrera, director general de TPS, una empresa que nació hace 23 años y se dedica a la fabricación de blindajes, afirma que su premisa es la máxima calidad, con la premisa de crecer e innovar.

La empresa tuvo mucha publicidad con el atentado contra la secretaria de Seguridad de Michoacán mientras viajaba en una Cherokee modelo 2008 blindada por nosotros; “el vehículo recibió más de 800 disparos y las tres personas que transportaba sobrevivieron”. Este hecho generó a TPS una alta credibilidad en la calidad de su producto y por consecuencia tuvimos alta preferencia por parte de los gobiernos federal, estatales y municipales, así como muchas empresas y particulares que utilizan vehículos blindados, explica Amozurrutia.

Certificación alemana
El 28 de mayo de 2010, en otro incidente, presuntos miembros del crimen organizado atentaron contra el general Hermelindo Lara Cruz, secretario de Seguridad Pública de Escobedo, Nuevo León, y aunque cientos de disparos impactaron en la camioneta blindada por TPS, el funcionario sobrevivió. El vehículo permanece en los patios de la empresa, como muestra de los niveles de protección que ofrece a sus clientes. Con estos resultados, la compañía decidió explorar los mercados internacionales y estableció una oficina de ventas en Austin, Texas. “A partir de ahí empezamos a buscar clientes fuera de México, en 2015 hicimos nuestra primera exportación y fue a un país árabe”.

Para poder realizar el reconocimiento de nuestra marca en el mercado de exportación, TPS obtuvo certificación de un laboratorio alemán que aprueba los vehículos blindados del ejército de ese país y nos otorgó las certificaciones Stanag 1 y Stanag 2, con unos niveles de protección VR9 y VR7, para resistir ataques balísticos de las armas más letales existentes en el mercado mundial.

“Nuestra camioneta, una Land Cruiser, que se sometió a la verificación —y se encuentra a la entrada de las oficinas de la dirección general de TPS—, fue sometida a 910 tiros por ambos lados, y se monitoreó que ninguno de éstos penetró nuestro blindaje”, comentó Amozurrutia.

El mismo vehículo fue sometido a explosivos. En la parte del piso abajo del área del chofer se le pusieron dos granadas DM51 y después de esas pruebas en la parte de abajo se le pusieron dos minas DM31 antipersonales. Posteriormente se hizo detonar a dos metros de la puerta del chofer y a un metro de altura del piso, una bomba de 15 kilogramos de dinamita.

“Todas esas pruebas resistió nuestro vehículo y tenemos los certificados de ese laboratorio alemán, somos la única empresa en Latinoamérica que tiene ese nivel de certificación y eso nos permitió vender unidades en 2016 y 2017 a otro país árabe que se ubica en la Península Arábiga, pero no podemos mencionarlo por razones de confidencialidad”, explicó el entrevistado.

Agregó que a finales de este mes entregarán el pedido de 2017 que consiste en 30 unidades de nivel de protección B7, Stanag 1.

Protegen al Ejército
Amozurrutia Cabrera, director general de TPS platica que en 2015 la empresa decidió participar en un mercado adicional que está en desarrollo: el blindaje de vehículos militares. Actualmente ofrecen tres modelos; la unidad de mayor blindaje que está en pruebas en uno de los países de la Península Arábiga y está montado en un tractocamión International; un vehículo VR7 (B6) que es normalmente la protección que se utiliza en México para transportar reos o presuntos delincuentes, y se usa como un vehículo disuasivo en la parte frontal de las prisiones o en la parte frontal de las bases militares; un vehículo en versión ambulancia, sobre un chasis RAM 5500 o sobre un Ford 550.

El tercer vehículo que desarrolla TPS es para incursionar en zonas de alta peligrosidad urbana y se fundamenta en un chasis de una Ford Pick Up Heavy Duty 250, muy versátil porque tiene gran movilidad en la ciudad.

En el mercado nacional, TPS blinda vehículos comerciales tales como Suburban, Tahoe, Yukon, Cherokee, y otras marcas. “Tenemos una participación muy importante en los niveles altos de blindaje, es decir, los que protegen contra un secuestro o un atentado”. El 25% de sus ventas las realiza a instituciones gubernamentales y el 75% a empresas o a particulares.

Adicionalmente la empresa tiene un negocio de renta de vehículos blindados, contratado por artistas y ejecutivos.

“Tenemos la flotilla de vehículos blindados más grande de México y damos servicio en todo el país. Hemos sido favorecidos principalmente por la Conago en las reuniones de gobernadores, informes de Gobierno, tomas de protesta, y hace cinco años en la reunión del G-20 que se llevó a cabo en Los Cabos tuvimos 40 vehículos blindados para presidentes y primeros ministros del mundo”, asevera.

“El tercer negocio que tenemos en TPS es proveer al cliente el mantenimiento de los vehículos blindados. Damos mantenimiento a cerca de mil vehículos blindados en cinco talleres fijos en Monterrey, México, Guadalajara, Torreón y Cancún, pero además tenemos unos 35 vehículos móviles para dar servicio a cualquier punto de la República”.

Niveles
Los vehículos blindados se clasifican por nivel de protección. Cada funcionario o potencial cliente privado puede tener diferente nivel de riesgo, que puede ir desde un asalto urbano, el riesgo más bajo, seguido por el riesgo de secuestro; el tercer nivel es que pueda sufrir un atentado, y el cuarto nivel y más alto es que pueda sufrir un atentado con armas y explosivos.

“Desafortunadamente en México se ha democratizado mucho el delito, cualquiera puede tener un asalto urbano, o un secuestro, porque pueden ser el tipo exprés o los que se cometen contra personas de alta capacidad económica. Esto hace que más población esté expuesta a riesgos de seguridad y requiera protección”, dice el empresario.

Los costos de un vehículo blindado van desde 32 mil hasta 250 mil dólares, comenta Amozurrutia Cabrera y reconoce, “hay mucho trabajo para volver a mejores niveles de seguridad, mientras se da ese proceso, nuestra industria tiene los servicios”, para quien se encuentra en riesgo.

Contra lo que pudiera pensarse, las medidas de blindaje son tan antiguas como la humanidad, cuando se usaban pieles y escudos de diversos materiales para protegerse. Ya como industria, toma auge durante la Primera Guerra Mundial, con los tanques de guerra, y así empezó el blindaje automotriz, convirtiéndose en un arma muy poderosa para la segunda conflagración mundial.

En México, estimó Amozurrutia, la industria del blindaje inició unos 10 años antes que el arranque de TPS, pero era muy incipiente porque las armas eran menos potentes y había menos violencia; el respeto a la vida era muy alto. “La inseguridad vino acompañada por una degradación del sentido social”, afirma.

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