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Joven rarámuri gana Ultramaratón de los Cañones en Chihuahua

María Lorena Ramírez, de 22 años, ganó el Ultramaratón de los Cañones, que se realiza en Chihuahua, en la distancia de los 100 kilómetros.

Publicado 18 julio 2017 el 18 de Julio de 2017

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Joven rarámuri gana Ultramaratón de los Cañones en Chihuahua

María Lorena Ramírez, de 22 años, ganó el Ultramaratón de los Cañones, que se realiza en Chihuahua, en la distancia de los 100 kilómetros.

El año pasado quedó en tercero y su padre, Santiago Ramírez, tuvo que regresar por ella al bosque para alentarla y cruzar la meta juntos. Este año la historia no cambió por mucho.

Santiago después de acabar sus 100 kilómetros, luego de 12 horas, regresó con su hijo Mario, quien corrió los 63, a buscar a sus hijas. Con sus gritos de apoyo hizo que Lorena y Juana, 22 y 16 años, hicieran el uno- dos en la carrera más importante de la Sierra Tarahumara.

Por los caminos de la Ciénega de Nogorachi, Chihuahua, se entrena la familia Ramírez. Su padre, Santiago Ramírez, lleva a sus hijos desde que tenían tan sólo cinco años, a la montaña a empezar a vivir el día a día. Los entrena para ser autosuficientes. Les dice qué caminos tomar y cuáles son más complicados. Así le enseñó su padre y a él su abuelo.

A un año de haberse publicado la historia de Santiago Ramírez en EL UNIVERSAL, la vida de la familia ha cambiado. Dos de sus integrantes han viajado a Europa, Santiago pudo conseguirles pasaporte a tres de sus hijos para que puedan viajar si alguien los invita.

A su hija Lorena la gente ya le hizo una página en Wikipedia. A su hijo Mario, le hablan constantemente de la Ciudad de México para invitarlo a eventos, entrevistas y contacto con posibles patrocinadores.

El año pasado un laboratorio médico decidió pagarles el avión a la Ciudad de México, hospedaje y comidas a cambio que usaran la playera del laboratorio. Les prometieron una beca mensual para apoyarlos a seguir corriendo pero dicha ayuda nunca llegó.

De este suceso Mario sólo dice que él hizo el pacto de palabra y que ellos no lo respetaron, ahora aprendió y cuenta con el teléfono de un abogado que ofreció su ayuda por si alguien más le ofrecía algo.

Santiago Ramírez no conoce el tiempo del cronómetro. Se levanta cuando su cuerpo le pide y al ritmo de sus pasos mide la distancia entre el amanecer y el anochecer. Sus hijos, quienes heredan el paso rápido de su padre, buscan entender las barreras que hay para ser parte de la élite de corredores de México.

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