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Hablando de… piñatas y pastel

Es usual que se encuentren animadores para entretener y cuidar a los pequeños, organizar juegos y asistirlos mientras se encaraman en los diferentes inflables.

Publicado 08 julio 2017 el 08 de Julio de 2017

por

Concepción Díaz Cházaro
Cronista de la ciudad

A la fecha, las fiestas infantiles “piñatas” de antes, se han convertido en puesta en escena con algún tema de películas para niños. El salón se ambienta “ad hoc”, el festejado viste como el personaje principal y en ocasiones los pequeños asistentes también llevan disfraces, si no es así, las niñas van arregladas muy bonitas con vestido y peinado que hasta acuden a peluquerías infantiles. En cuanto a los niños, usan “polo” y pantalón corto en verano, varios de ellos.

Es usual que se encuentren animadores para entretener y cuidar a los pequeños, organizar juegos y asistirlos mientras se encaraman en los diferentes inflables.

Las mamás y abuelas ocupan lugares en las mesas. La última piñata que asistí de un sobrino nieto, fue en el jardín de la casa, se instalaron toldos para las mesas, se montó una mesa con mantel y varios platillos, las tradicionales hojaldras, medias noches de jamón y queso, pambazos y lasañas con ensaladas para los mayores que éramos más que los pequeños.

Como abreboca estaba instalada una mesa de esquites, con diversos aderezos y combinaciones sui géneris. A las mesas llevaban las cubetas de palomitas en distintos sabores.

Para este festejo el cumpleañero vestía como Woody y sus piñatas fueron este personaje y su caballo, por cierto, a palos no se rompió ninguna de las dos, tuvo que haber intromisión de algunos mayores para poder sacar los anhelados dulces.

A los adultos, al caer la tarde, nos ofrecieron tragos, los cuales fueron bien recibidos por la mayoría. El pastel de almendra con decoración del tema, fue más retratado que comido.
Tras una agradable y cálida tarde, chicos, medianos y grandes convivimos, al despedirse los invitados eran obsequiados con una bolsa de golosinas diversas. El cumpleañero terminó la fiesta descalzo y feliz tratando de manejar un carrito.

Eso me trajo a recordar nuestras piñatas en las que el día de tu cumpleaños estrenabas un bonito vestido que te serviría para asistir a otros muchos festejos, la merienda también se colocaba sobre la mesa y consistía en medias noches, pambazos y otra variedad de bocadillos, al centro de la mesa, el pastel que nos gustaba en casa: de pan de mantequilla y cubierta de chocolate, con las velitas correspondientes, también había merengues y yemitas.

Los regalos recibidos los colocábamos sobre la cama y más tarde nuestros amiguitos nos decían: enséñanos tus regalos. Jugábamos en el patio y cuando el tiempo no era bueno había que “ponerle la cola al burro” y hacer juegos de salón.

Con sus variantes, en esta piñata, continuaron presentes los pambazos, medias noches que hemos degustado, en Veracruz, por generaciones y los paisanos en exilio añoran.

 

 

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