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Aborto debe ser despenalizado

considera que el aborto si bien es cierto que no es un tema que debe ser indiferente, también es verdad que sólo pone en riesgo la vida y la salud de la misma mujer

Publicado 30 julio 2017 el 30 de Julio de 2017

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Observatorio Ciudadano por la Equidad de Género

Para garantizar las condiciones de higiene y salud de la mujer

Necesaria prevención, no represión en las políticas públicas

Rubén Licona Vázquez / El Dictamen/Veracruz. Hablar del aborto es un tema álgido, que tiene opiniones encontradas, unos a favor de la vida del no nacido y otros a favor del derecho a la libre autodeterminación de la mujer sobre su cuerpo, señala la doctora Minerva Cobos Lucero, presidenta del Observatorio Ciudadano por la Equidad de Género.

Al referirse a la iniciativa que se discute en el Congreso del Estado la cual plantea la despenalización de este delito, recordó que el aborto sólo es permitido en los casos de que el embarazo sea producto de una violación, casos de aborto terapéutico o inseminación artificial no consentida, siempre que se practiquen dentro de un lapso que no exceda de 90 días de gestación; fuera de estos casos, sí se considera delito, aunque ya no se castiga con cárcel a la mujer que lo provoca, sin embargo, sí hay sanción para quién le ayude a provocarlo.

Ante la polémica desatada por esta iniciativa, considera que el aborto si bien es cierto que no es un tema que debe ser indiferente, también es verdad que sólo pone en riesgo la vida y la salud de la misma mujer que se lo provoca.

En ese sentido, considera que es a la mujer a la única que le corresponde ejercer su derecho a decidir, conforme a su capacidad de decisión individual sobre su cuerpo; ésto es, si bien es cierto que es aceptado por algunos y rechazado por otros, no es causa por la que deba seguir siendo castigado, ya que es un fenómeno social como la prostitución y el adulterio, sólo por mencionar algunos. “Hay personas adúlteras y también hay consumidores del producto de la prostitución y esto es moralmente rechazado pero no por ello son castigados ni sometidos a un proceso penal”.

Refirió que en Veracruz, el delito de aborto ya no castiga con cárcel a la mujer que lo practique desde el año 2009, pero hasta antes de ese año en el estado y aún en muchos lugares de la República, decenas de mujeres fueron encarceladas y condenadas injustamente por haber sufrido abortos espontáneos, porque no se pudieron defender, sin exámenes médicos y muchas ni siquiera hablaban español.

Recordó que apenas en junio de este año la indígena Reyna Panzo en Zongolica, fue recientemente liberada tras 11 años de estar encarcelada por un delito que no cometió y había sido condenada a 35 años de prisión.

De igual manera se encuentran en el país y en el estado decenas de mujeres que también enfrentan en libertad procesos al haber sido condenadas por abortos espontáneos, en este tema trabaja el Instituto Veracruzano de las Mujeres para ayudar a este sector.

Comentó que la OMS reporta que miles de mujeres en el mundo mueren a causa de abortos clandestinos practicados en condiciones insalubres, en México el Colegio de México y el Instituto Guttmacher reportaron en 2014 que había más de un millón de abortos al año, la mayoría practicado de manera clandestina.

Por ello la doctora Cobos Lucero considera que el aborto debe ser despenalizado, para garantizar las condiciones de higiene y salud de la mujer.

Indica que las políticas públicas no deben buscar el castigo sino la prevención de embarazos no deseados, los programas de planificación familiar necesitan ser mejorados para garantizar que las mujeres y en particular las adolescentes y jóvenes, puedan tener un fácil acceso a la consejería y una mayor difusión y promoción de la gama de opciones de métodos anticonceptivos, ésto es lo que se necesita: prevención y no represión.

FUERTE POLEMICA

El aborto es un tema de profundo debate por la multiplicidad de aspectos desde los cuales puede estudiarse: médico, filosófico, ético, religioso, socioeconómico, jurídico, político, social, entre otros, expone la abogada Olga Islas González Mariscal en su artículo “La evolución del aborto en México”, por lo cual considera que es difícil llegar a un acuerdo.

Sin embargo, dice que puede afirmarse también que el aborto siempre es un hecho doloroso, independientemente de las circunstancias en que pueda producirse.

En tanto subraya que en el ámbito jurídico la historia del aborto ha sido larga, y siempre ha estado inmersa en un marco de fuerte polémica en la que invariablemente se invocan ideologías diversas, especialmente religiosas.

En el artículo publicado en el Boletín Mexicano de Derecho Comparado, la también investigadora destaca que es importante recordar que la polémica siempre ha tomado dos caminos muy distantes e irreconciliables: por un lado, el estrictamente social y jurídico que busca la despenalización de la interrupción consciente y voluntaria del embarazo o, al menos, la reducción del ámbito delictivo; y por otro, el rigurosamente moral y religioso que pretende conservar su penalización.

EL PROCESO

En la actualidad la libertad de abortar es tratada como un fenómeno progresista que libera a la mujer. Un logro del feminismo que independiza a la mujer de las estructuras patriarcales ancestrales, señala Juan Francisco Jiménez Jacinto en su artículo publicado en el diario digital Forum Libertas de España.

Indica allí que si bien sólo se habla del aborto como una aportación del movimiento feminista y una aportación de la mujer y para la mujer que nace a partir de los años 70 en Estados Unidos, plantea que esa afirmación no es cierta, ya que cuando la “revolución” abortista desembarcaba en Estados Unidos no solamente ya había empezado hacía muchos años atrás.

Refiere que en primer lugar el aborto empezó en 1917 en Rusia, con la Unión Soviética, con el primer gobierno bolchevique, y no porque los bolcheviques creyesen en los derechos individuales de las mujeres, sino porque en sus procesos de industrialización requería el máximo de personas activas y para ello necesitaban de la incorporación masiva de las mujeres en la industria y en las grandes granjas colectivizadas.

Después este modelo fue copiado por el Partido Comunista chino que en sus orígenes era influído y dependiente del Partido Comunista soviético.

Indica que Japón fue el tercer país que legalizó el aborto, pero no el Japón imperial sino el ocupado por la fuerzas norteamericanas tras las Guerras Mundiales. Esas fuerzas decretaron a finales de los años 40 que el aborto sería legal en Japón.

Subraya Jiménez Jacinto, que la normalización legal del aborto es un fenómeno muy reciente -y siempre discutido y contestado en todos los sitios- que empezó (si se deja de lado a los países comunistas que no respetaron ningún derecho humano) en Estados Unidos en 1973 y, desde ahí, se fue extendiendo a Europa, primero, y después al resto del mundo, impulsado por las ideologías, intereses económicos y estrategias políticas por el control de la población, la revolución sexual de los 70 y 80, el imperialismo yanqui, la presión de la industria del aborto y la anticoncepción sobre los gobiernos, así como la ideología de género.

Destaca que el aborto no sólo no está normalizado en el mundo, sino que encuentra cada vez más resistencia en todas partes y, en primer lugar, en Estados Unidos, donde precisamente empezó este fenómeno.

Por otra parte, asienta, varios países del exbloque comunista han aprobado leyes restrictivas del aborto a partir de 1989 (el caso más exitoso es el de Polonia), y en toda la América Latina se está produciendo una gran resistencia a la aprobación del aborto que se exige a aquellos países de forma insistente desde Naciones Unidas, ello a pesar de la insistente presencia del lobby abortista.

En la Europa occidental, el aborto es objeto de amplio debate social en países como España, Irlanda, Francia o Italia. En ningún sitio es algo normalizado y pacífico.

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