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Tiempos modernos

La película de "Tiempos modernos", es una crítica a la pérdida de valor de toda índole en el ser humano ante el avance de la industrialización.

Publicado 12 julio 2017 el 12 de Julio de 2017

por

Lic. Guillermo Ingram

¿Usted ha visto la película de Charles Chaplin de “Tiempos modernos”? Pues traten de encontrarla y véanla. No obstante es del tiempo del llamado “cine mudo” porque en los inicios del “séptimo arte” las películas eran silenciosas, que hasta tenían que instalar un piano a un lado para que tuviese música de fondo y de ahí entonces que cuando se ve una película “muda” viene indefectiblemente con música de piano y los acordes según el tipo de escena mostrada. La película de “Tiempos modernos”, es una crítica a la pérdida de valor de toda índole en el ser humano ante el avance de la industrialización.

AHORA ESTAMOS MÁS JODIDOS QUE EN “TIEMPOS MODERNOS”

Y no es que venga a hacer un panegírico del gran Chaplin y mucho menos meterme a crítico de cine ¡Dios me libre!, sino que el otro día caí en la cuenta de que incuestionablemente ahora estamos peor que la generación de Charles Chaplin en “Tiempos modernos”, hoy estamos en “Tiempos cibernéticos” o “Electrónicos” y todo, absolutamente todo lo manejan computadoras, a las cuales, quien tenga los conocimientos necesarios puede acceder y cambiarnos hasta el modo de andar. El otro día, que me visitó mi cuate el insomnio, me fui a la compu (ahí está la cosa en “tiempos contemporáneos) y comencé a revisar mi correo y descubro un aviso del banco donde me decían había yo realizado una compra quién sabe en dónde diantres por 15.50 pesos. O sea ¡Me habían clonado mi tarjeta o estaban en vías de! Era de madrugada y la intuición me dijo no hiciera uso de ninguno de los teléfonos de “consulta” que ahí aparecían y aguanté toda mi paranoia hasta una hora prudente para llamar al muchachón que me atiende en el banco y me dio un teléfono a donde llamar, marqué y fui atendido de manera eficiente, eso sí, me hicieron más preguntas que parecía había ido por la visa gringa (porque no es posible vía telefónica, si no, con seguridad me pedían hasta muestra de orina).

Para no hacerles el cuento muy largo, finalmente no supieron de dónde salió el aviso a mi compu, pero me recomendaron borrar el mensaje sin responder nada. Al parecer se trataba de una “bola baja” para que yo llamara, en el espanto dar yo toda la información… y ¡Babalú! “Ojos que te vieron partir jamás te verán volver”.

¡QUÉ ESPANTO! Y UNO QUE SE QUEDÓ EN VIRUTA Y CAPULINA

Pero ¡Pala maye! En el presente se deben tener como mil claves, 100 identificaciones, y hasta la bendición papal para ir por el mundo, aún con más nerviosismo por aquello de que le vayan a uno dar “vajilla” con la cartera y se quede uno como náufrago, solitario en medio del mar ¡Sin identidad alguna! Ahora hay clave para la tarjeta de crédito, para acceder a tu correo electrónico, para ingresar a algún medio de comunicación electrónico, para la IPad, para la laptop, saberse el Curp, el RFC ¡Con la correspondiente homoclave! La que se me olvidó ya (pero por la edad ya no es necesaria) es el número de mi cartilla militar. Que para cuando la obtuve, era prácticamente el único número que debía memorizar. Pero ahora, si alguien llega a trabajar en una empresa de esas monstruosamente grandes, también debe memorizar el número de empleado. Y ni para volverse uno criptógrafo, pues el chamaco más despistado ahora da con accesos a los sistemas y tengo entendido hay ¡Organizaciones ocupadas en hacer todo tipo de fraudes y cochupos cibernéticos! Además, se aconseja tener un número de clave para cada sitio, por si cae el número en malas manos no caiga todo lo demás como fichas de dominó. Ergo, estamos fritos.

¡LA PURA FELICIDAD EN EL PRESENTE!

En fin…. Esos son los requisitos para poder vivir “tranquilo” en la contemporaneidad ¡Ah! Se me olvidaban los cientos de operaciones a realizar para cambiar la foto de identidad del whatsapp, para “resetear” el celular, para poder borrar videos, textos, fotos, etc., del mismo aparatejo cuando se “satura” y no hay más espacio o debe uno “comprar” más. Termina uno loco y tragando ansiolíticos como si fueran M &Ms ¿A poco no? Y revisar a cada minuto el correo por aquello de las clonaciones.

Lo peor de todo es que además, hay un sinfín de dispositivos electrónicos que con sólo pasar por alguna puerta eléctrica ¡Ya le apañaron a uno algún dato de la tarjeta en la cartera! Y ¡Adiós Nicanor!

Tan padre que era vivir con sólo ir a presentar el acta de nacimiento como requisito absoluto y la boleta de calificaciones hasta para entrar a la escuela ¡Y se acabó! Y luego se preguntan por qué anda tan loca la gente en el presente.

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