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¡Memorias! (Y no es albur)

Por eso es que les digo estamos ayunos de buenas noticias y aún más, de perspectivas ¡Pero! ¡Esto nos tocó vivir y esto debemos vivir!

Publicado 20 julio 2017 el 20 de Julio de 2017

por

Lic. Guillermo Ingram

No cabe duda de que estamos ayunos de buenas visiones y sobre todo de perspectivas en tal sentido. Les digo esto porque ahora que escribí sobre los edificios emblemáticos de Veracruz (el ex Banco de México, hoy Torre de PEMEX) de cuando mi infancia, varios amigos y amables lectores de esta “calumnia” me escribieron felicitándome sobre tales remembranzas y hasta mencionaron algunas de ellos. Por eso es que les digo estamos ayunos de buenas noticias y aún más, de perspectivas ¡Pero! ¡Esto nos tocó vivir y esto debemos vivir!

¡QUÉ GRATOS RECUERDOS DE AQUEL CALENDARIO ESCOLAR!

Por lo pronto, ahora con el final del calendario escolar 2016-2017 y los grandes movimientos turísticos que se hacen con motivo de las vacaciones de verano, vinieron a mi mente los recuerdos de aquellos finales de temporada escolar, sobre todo los de primaria, que si mal no me acuerdo eran a finales de octubre y la holganza comenzaba en noviembre y el retorno a clases en el nuevo curso eran el 7 de enero ¿Se acuerdan? Y luego fue en 1966 cuando se comenzó a retrasar un mes el final del curso para adaptarlo al calendario actual, pues en el año citado yo estaba en sexto año de primaria y recuerdo a la maestra Evangelina Ruiz Ferto, mi maravillosa maestra que siempre la evoco con tanto cariño, pues ella me enseñó a viajar por el mundo en sus clases de geografía ¡Una maestra ejemplar!, mencioné tal hecho y con el cual ella no estaba de acuerdo. Y le doy la razón ahora, era más padre andar de golfo en noviembre y diciembre, porque se aprovechaba mejor el calendario escolar.

¿SE HACEN MANUALIDADES AHORA?

Pero, lo padre de cada clausura de cursos eran los trabajos manuales que hacía uno bajo la enseñanza docta de la profesora (¡Gracias a Dios siempre tuve maestras! ¡Nunca profesores! Esto constantemente se los he recalcado cuando escribo al respecto). En una ocasión hasta aprendimos a hacer cestas de blanquillos ¡Nos quedaron muy padres! Y lo bueno venía cuando se hacían las exposiciones en cada salón ¡En toda la escuela! Era toda una romería ir a ver los trabajos de todos y la forma como cada grupo bajo la directriz de la mentora adornaba el salón ¡Era bien padre! Todas las familias asistían a la exposición pues estaba abierta al público. Todo era orden y también bastante diversión.

LAS MUCHACHAS HACÍAN AUTÉNTICAS OBRAS DE ARTE EN COSTURA

Los varones hacíamos toda una gama de manualidades y en el caso de las compañeras, ellas siempre tenían que hacer sus “costuras”, pues las maestras les enseñaban a “sacar hilos” y muchas de ellas terminaban haciendo unas auténticas obras de arte en mantelería y bordado.

Estos trabajos también contaban para la calificación del final de cursos. Era un ambiente muy a todo dar porque ya había “nortes” y antes después de cada “norte” había frío ¡Hoy ni frío hace ya! Y ante la perspectiva de las fiestas decembrinas (prevalecía mucho la organización de posadas, con piñata de estrella y toda la cosa, así como las “ramas” y ni se diga para el día de reyes.

¡NADIE SALIA DE VACACIONES Y ESO NO TRAUMABA A NADIE!

Si mal no me acuerdo, en la cuadra o el barrio ¡Nadie salía de vacaciones! Todos nos quedábamos a estar inventado juegos en las casas de los otros amigos o jugábamos pelota en los baldíos ¡Que había bastantes! Pero no se acostumbraba a salir de vacaciones organizadas, como ahora, cuando mucho y si bien nos iba, se organizaba alguna excursión a la playa o a Boca del Río, con nuestros amigos los Páramo Reyes, pues su mamá Doña Esther era de allá.

MIS INOLVIDABLES AMIGOS DE ITURBIDE

Recuerdo cuando en una ocasión, después de mil años de no verla, me encontré a María Gil Bravo en Sams, ella no me reconoció y cuando le pregunté si era ella, me vio con extrañeza y rápido le dije: “Yo soy Wily”. Eso bastó para que me reconociera, iba con sus hijos, rompimos en abrazos y exaltaciones por los muchos años de no vernos y recuerdo muy bien me presentó con sus hijos y me preguntó presurosa: “¿Verdad Wily que nosotros no íbamos jamás de vacaciones a ningún lado?”. A lo que le dije, no, pero ni falta hacía porque nos divertíamos mucho de todas formas. Quejumbrosa se dirigió a sus hijos y les dijo: “¡¡¿Oyeron?!!”, y agregó dirigiéndose a mí: “Es que ahora a éstos si no los saco a pasear se “trauman”. Y les digo que nosotros jamás nos fuimos de vacaciones y no me lo creen”. Y sí, es muy padre irse de pata de perro, pero cuando nuestra infancia eso no estaba al alcance de las familias y nadie se traumaba ¡Todos era fácil y en paz!, como una mañana de domingo.

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