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 HAY QUE SUFRIR PARA MERECER

Publicado 09 julio 2017 el 09 de Julio de 2017

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En Japón requieren trabajadores

Dr. Armando Rojano Uscanga

¿Qué tiene Japón que no tengamos nosotros? Son un imperio milenario, que adoran a la familia imperial. Hace siete décadas, perdieron la guerra con Estados Unidos y dos de sus ciudades más importantes fueron borradas del mapa por la bomba atómica, hace poco tuvieron que cerrar todas sus plantas nucleares por un tsunami; tienen el peor territorio del mundo, pues sus 500,000 kilómetros cuadrados los integran 1000 islas volcánicas; están rodeados de enemigos y rivales (Corea del Norte, Corea del Sur, Rusia y China) y viven prácticamente hacinados, con una población como la nuestra, unos 130 millones. Sin embargo, tienen dinero de sobra, tanto que le prestan a Estados Unidos, en donde incrustaron sus fábricas (Toyota), que en su propio territorio derrotaron a los gigantes automotrices (Ford, GM y Chrysler); es un pueblo educado y en su mayoría bilingüe; y su avance tecnológico es insuperable.

Nosotros, somos una república que aún no encuentra una forma de gobierno adecuada (nos quedamos en el “presidencialismo”), en un par de siglos tuvimos una independencia negociada con España, y dos guerras civiles (reforma y revolución) que no dieron los frutos esperados. Tenemos 2 millones de kilómetros cuadrados (4 veces Japón) aunque gran parte es desierto (teníamos más, pero lo “perdimos” con el vecino), en general, contamos con un territorio y una posición geográfica envidiables, con amigos en el sur que nos esperan con los brazos abiertos (hablan nuestro idioma, profesan nuestra religión, compartimos colores de piel y sufrimos los mismos males). Pero somos pobres, no hallamos trabajo, nuestra educación es de las peores, nuestro desarrollo tecnológico nulo.

Esto viene al caso porque Japón requiere trabajadores, pues hay trabajo de sobra y eso que muchas actividades las realizan robots. Sus choferes de autobús duermen menos de cinco horas, sus supermercados, tiendas de conveniencia y restaurantes sobreviven gracias a estudiantes extranjeros (hay una ley que frena abusos a extranjeros practicantes), acepta empleados domésticos extranjeros. Y a nosotros nos falta trabajo y la economía informal supera a la casi inexistente “formal”.

La gran diferencia entre Japón y nosotros está en la forma en que se comportan sus gobernantes. Son incorruptibles y eficientes, no admiten errores (cuando los cometen, los reconocen y se suicidan), y guardan un gran respeto a sus gobernados, sus instituciones y sus mayores. Pero para allá vamos, si es cierto el refrán de que “Hay que sufrir para merecer”.

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