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CPB, la mejor fiscalizadora de programas electorales

En las últimas elecciones de Países Bajos, en las que casi gana la extrema derecha, once partidos entregaron al CPB sus programas políticos para que los revisara...

Publicado 21 julio 2017 el 21 de Julio de 2017

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Institución holandesa fundada en 1945 por el Nobel de Economía, Jan Tinbergen

Dr. Armando Rojano Uscanga

La Autoridad Fiscal más poderosa y antigua del mundo es el Central Planning Bureau (CPB) holandés, que evalúa los programas electorales de los partidos. En las últimas elecciones de Países Bajos, en las que casi gana la extrema derecha, once partidos entregaron al CPB sus programas políticos para que los revisara: en total analizó 1.165 medidas calculando desde el impacto medioambiental hasta el fiscal de cada propuesta.

Es un minucioso trabajo con el que la opinión pública se puede informar de lo que implica su voto a una opción u a otra. La directora del CPB es Laura van Geest, la Autoridad Fiscal con más poder del globo, cuenta con más de 150 empleados solo comparable con la Oficina Presupuestaria del Congreso de los Estados Unidos. Las últimas elecciones en Países Bajos fueron polémicas y su trabajo fue aportar independencia a las cifras y supervisar los programas políticos para que se supiera el impacto de decantarse por una opción u otra. Este trabajo de análisis mejora la calidad de una democracia, ya que aumenta la información que tiene la sociedad y la calidad de su voto.

En Países Bajos, la Autoridad Fiscal cuenta con amplias funciones: además de revisar las finanzas públicas, realiza un análisis de costo y beneficio de todas las propuestas políticas, desde sociales hasta económicas. Tras cada elección, acomete una proyección a cuatro años sobre cómo va la economía para que el Gobierno de turno sepa a qué atenerse en su legislatura.

El Nobel de Economía, Jan Tinbergen, fue el fundador del CPB en 1945, un indicador del prestigio de la institución.  De hecho, en 1986 el CPB comenzó a examinar los programas políticos europeos a iniciativa de varios partidos políticos. La evaluación es voluntaria, pero casi todos los partidos tratan de pasarla para ganar credibilidad ante el electorado.

El principal escollo del CPB con los políticos, es su minuciosidad, pues siempre se quejan de que les piden demasiados datos.

 

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