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Imprescindible Respetar Señalizaciones de Advertencia en Playas

Tal y como lo hacemos en este espacio editorial en cada temporada alta de vacaciones se hace la atenta observación a todos los visitantes que gustosos visitan nuestra ciudad y entidad federativa y se les agradece además la preferencia...

Publicado 20 julio 2017 el 20 de Julio de 2017

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Tal y como lo hacemos en este espacio editorial en cada temporada alta de vacaciones se hace la atenta observación a todos los visitantes que gustosos visitan nuestra ciudad y entidad federativa y se les agradece además la preferencia, de que observen en todo momento las medidas de advertencia que existen en los centros recreativos, sobre todo en aquellos absolutamente naturales como lo son playas, lagunas y ríos, pues en todo momento prevalecen riesgos que de no ser considerados por los visitantes las consecuencias podrían ser en muchas ocasiones fatales. En el caso de las playas el peligro más frecuente es cuando existe la presencia de escolleras, siendo éstas esas defensas que se colocan partiendo de la misma tierra firme hacia el mar, consistentes en lo que también se llama enrocamiento o en una colocación de tetrápodos, realizándose estas infraestructuras para que la rompiente marina pierda fuerza precisamente al estrellarse contra las piedras o estructuras prefabricadas, de manera tal de que no avancen sobre las playas y de esta forma se preservan estas últimas, entre otros motivos, para el disfrute de las mismas por parte de propios y de visitantes.

Desafortunadamente como estas estructuras se internan en el mar y terminan lógicamente en sitios profundos, los visitantes los consideran ideales para practicar los clavados en la parte final de las mismas. Tomando en cuenta que de los sitios de donde proceden ellos, en sitios como albercas o fosas de clavados llevan a cabo esta actividad con gran precisión, pero, lo que no toman en cuenta porque desafortunadamente no han enfrentado estas fuerzas, son las tremendas corrientes que se generan en estos lugares aledaños a las escolleras, precisamente por la rompiente constante ahí del oleaje, que incluso en ocasiones no es perceptible a vista de la superficie pero que dentro del mar las corrientes generadas son muy fuertes que incluso los salvavidas, que son buzos profesionales les cuesta trabajo y mucho esfuerzo evadirlas, por lo que cuando los aficionados a los clavados se dan cuenta de su error por lo regular es muy tarde y se encuentran entonces sujetos a toda una serie de experiencias por demás nada recomendables por lo peligrosas, que de salir indemnes de ellas no lo vuelven a intentar.

En los ríos, también por las corrientes que poseen éstos y por los mismos remolinos que se podrían formar, más ahora que es plena temporada de lluvias y estos torrentes se encuentran crecidos y con mayor fuerza y no se pueden comparar en ninguna forma con las albercas o fosas de clavados. Y en el caso de las lagunas, porque el fondo en muchas de ellas es fangoso y los bañistas pueden quedar atorados y lógicamente atrapados.

Lo mismo en los balnearios hay tablas con especificaciones a ser consideradas, como el no introducirse al agua apenas habiendo ingerido alimentos o estar consumiendo bebidas con contenido etílico, esto puede ser factor para observar algún tipo de problema orgánico al introducirse al agua.

Recuerden que son más que bienvenidos a nuestro solar jarocho y el deseo de todos es que también retornen sanos y salvos a sus lugares de origen.

 

 

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