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Bajo Ninguna Circunstancia deben Consumirse Productos “Milagro”

Incuestionablemente que cuando uno se siente enfermo y el alivio no llega con la rapidez que todos quisieran, muchas personas afectadas de su salud vuelven la cara hacia los llamados "productos milagro", los cuales prometen alivios precisamente milagrosos, de ahí en calificativo.

Publicado 05 julio 2017 el 05 de Julio de 2017

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Incuestionablemente que cuando uno se siente enfermo y el alivio no llega con la rapidez que todos quisieran, muchas personas afectadas de su salud vuelven la cara hacia los llamados “productos milagro”, los cuales prometen alivios precisamente milagrosos, de ahí en calificativo.

Como también por recomendaciones de amistades o conocidos se procede a la compra e ingesta de este tipo de sucedáneos que en lo absoluto aportan nada a la salud del afectado, sino al contrario terminan agravando aún más el cuadro patológico, con consecuencias incluso fatales, como acaba de suceder hace unos días a una madre en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Casos famosos como cuando en aquella ocasión se vendía o regalaba el agua de Tlacote, que en la década de los noventa en el siglo pasado, en el poblado de Tlacote el Bajo, en el Estado de Querétaro se “encontró” que el agua de un pozo poseía propiedades “milagrosas”, alcanzando por este simple decir una atención mediática tal de que en un manantial que ahí se encontraba, el agua proveniente de tal fuente tenía propiedades “milagrosas”, pudiendo curar todo un sinfín de enfermedades, entre ellas el cáncer. En su apogeo el sitio llegó a recibir hasta más de cinco mil personas diarias procedentes de todos los confines del país y del sur de Estados Unidos.

El agua de ese sitio nunca se vendió, pero, fue todo un acontecimiento mediático, que así como inició su fama fue decayendo hasta ahora estar en el olvido. Paradójicamente el dueño del lugar murió de cáncer. Claro, en este caso se puede decir era inicua la ingesta del agua, tal vez a algunos por efectos placebos les haya resultado adecuado, pero no hay un sola prueba curativa de esta agua. Pero, mencionamos este ejemplo en función a los tumultos que originó un simple rumor, convirtiéndose en lo que ahora se denominaría un “trending topic”. Y así con los productos “milagro” que hasta tienen difusión en las redes sociales y algunos hasta se atreven a mostrar autorizaciones sanitarias que obviamente son apócrifas. Pero, lamentablemente las personas son fáciles de caer en este tipo de situaciones y como aquí estamos hablando de la salud, las consecuencias, como mencionamos en renglones anteriores pueden ser fatales. También hubo un tiempo en que de pronto se desató la fama de que las cápsulas de polvo de la víbora de cascabel eran “milagrosísimas”, habiendo alcanzado un nivel de tendencia tremendo, que ahora ya está casi en el olvido, pues de haber seguido tal vez estaría ahora la víbora de cascabel en las estadísticas de las especies en vías de extinción.

Siempre será lo mejor acudir al médico, ser auscultado y canalizado a la realización de los exámenes correspondientes y una vez obtenidos y analizados por el facultativo canalizar al debido tratamiento al paciente. Fuera de esto último, todo lo demás no es sino mera charlatanería, pérdida de tiempo precioso y dinero, así como un enorme riesgo para la salud misma.

 

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