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Hablando de…

La intervención realizada dejó al descubierto los muros de piedra múcara y cerramientos en ladrillo, la viguería así como los elementos en madera de puertas y ventanas, los pisos de losas rojas, crean un agradable ambiente.

Publicado 15 julio 2017 el 15 de Julio de 2017

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INDEX LIBRORUM PROHIBITORUM

Concepción Díaz Cházaro
Cronista de la ciudad

“Mar adentro”, dicho nombre corresponde a la librería ubicada junto a la “prepa” y frente al Archivo Histórico, en un local con planta alta recién restaurado y adecuado a su nuevo giro.

La intervención realizada dejó al descubierto los muros de piedra múcara y cerramientos en ladrillo, la viguería así como los elementos en madera de puertas y ventanas, los pisos de losas rojas, crean un agradable ambiente.

Los libros colocados en estantes de madera que facilitan e invitan darles una ojeada. En la siguiente sala los volúmenes antiguos están guardados en un gran librero con cristales.

Tras recorrer las salas en compañía del Director General y el Gerente de la misma, me vino a la memoria el Index o Índice de libros prohibidos en cuyo registro aparecían los nombres de varios autores ahí presentes.

La introducción de la imprenta permitió la publicación de diversas obras que causaron inquietud en los Reyes Católicos Isabel y Fernando, de ahí que se instaurara el Index o Índice de libros prohibidos que fue formado por la Inquisición Española a partir de 1540.

Durante el siglo XVI tanto las autoridades civiles como las eclesiásticas de la Nueva España comprendieron el peligro que entrañaba la difusión indiscriminada de lo que la invención de la imprenta había probado ser un arma ideológica de largo alcance: el libro. Unos y otros combatieron con energía la introducción a los dominios ultramarinos de España, de cualquier tipo de obras que atacara la fe, la moral o las instituciones.

A principios del siglo XVI, se dieron diversas disposiciones y normas tendientes a regular la impresión y el comercio de los libros, en especial, para vigilar con cuidado cualquier tentativa de introducir obras prohibidas en las colonias.

“El Tribunal de la Inquisición dio instrucciones a los comisarios que tenían en los puertos la mayor actividad comercial con España para que procedieran a inspeccionar con minuciosidad los libros que llegaban siguiendo cuidadosamente sus índices a efecto de confiscar aquellos que ahí aparecían registrados”.

Sin embargo, a pesar de lo anterior ordenado el libro vedado penetró en América durante toda la dominación española. Así los amantes de la lectura y eruditos no carecieron casi nunca de éstos. El comercio de libros tuvo un carácter internacional y cosmopolita y el contrabando del mismo fue favorecido por la corrupción del intercambio mercantil entre Europa y América desde el siglo XVI.

“Visita de las naos llegadas a San Juan de Ulúa.-1572-1600.- Introducción para la visita de los navíos en los puertos de la Nueva España y distrito de la Inquisición de México.- El comisario de este santo oficio, o la persona que le sustituyere (en recibiendo esta instrucción), hará saber a los Oficiales Reales, o a los ministros que tuvieren a cargo ese Puerto, como su Majestad, y su Consejo de la Santa, y General Inquisición, mandan que se haga la dicha visita con mayor cuidado que hasta aquí, a causa de la continua invasión de los herejes y de los muchos libros de sus sectas que derraman por todas partes…”

Recuerdo haber leído autores prohibidos, entre otros, Víctor Hugo y Alejandro Dumas, dado que el último índice se usó hasta el año de 1966. A la fecha sólo la iglesia católica hace recomendaciones sobre lecturas no convenientes, entre ellas: El Código Da Vinci de Dan Brown así como Harry Potter de J.K. Rowling.

 

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