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HABLANDO DE . . .

Publicado 01 julio 2017 el 01 de Julio de 2017

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HABLANDO DE . . .

RECUPERACIÓN DE LA PLAZA EN 1867

Concepción Díaz Cházaro/Cronista de la ciudad

Miguel Lerdo de Tejada en su descripción de la ciudad de Veracruz, nos deja los siguientes datos “consta hoy esta ciudad en la parte que se halla dentro de la muralla de mil ciento seis casas, distribuidas en sesenta y cuatro manzanas, además del palacio de gobierno, la aduana y sus almacenes, la comisaría, la maestranza de artillería, los almacenes de proveeduría, los dos cuarteles de la galera o presidio contiguo a ellos, la escuela práctica de artillería, el mercado, la carnicería y la pescadería, el teatro, tres hospitales, la iglesia parroquial, cuatro conventos de religiosas, una iglesia unida al hospital de Nuestra Señora de Loreto y una capilla dedicada a la Divina Pastora.

Se cumplieron ciento cincuenta años de la desocupación de Veracruz por las tropas francesas y recuperación de la plaza por los jefes García, Benavides, Baranda y Larrañaga del Ejército Mexicano. Este hecho se considera el inicio de la consolidación de la República Restaurada, remontémonos al Veracruz de ese entonces, un recinto amurallado con dos baluartes en la cortina de mar, la Concepción o Caleta al norte y el de Santiago o de la Pólvora al sur. Corrían de norte a sur cinco calles y dos callejones; perpendiculares a estos, estaban once calles, las cuales tomaban el nombre de los conventos o establecimientos ubicados en ellas.

Miguel Lerdo de Tejada en su descripción de la ciudad de Veracruz, nos deja los siguientes datos “consta hoy esta ciudad en la parte que se halla dentro de la muralla de mil ciento seis casas, distribuidas en sesenta y cuatro manzanas, además del palacio de gobierno, la aduana y sus almacenes, la comisaría, la maestranza de artillería, los almacenes de proveeduría, los dos cuarteles de la galera o presidio contiguo a ellos, la escuela práctica de artillería, el mercado, la carnicería y la pescadería, el teatro, tres hospitales, la iglesia parroquial, cuatro conventos de religiosas, una iglesia unida al hospital de Nuestra Señora de Loreto y una capilla dedicada a la Divina Pastora.

El ancho de las calles varía de catorce a dieciséis varas, (once a trece metros) están empedradas en su centro con pequeñas piedras de guíjar tomadas del río de La Antigua y en los costados inmediatos a las casas, de ambos lados, tienen unas aceras para la comodidad de la gente que transita a pie, formadas de una torta o argamasa de arena, cal y ripio con un cordón de piedra en la orilla. También se han empleado para estos cordones el palo de zapote sujeto con unas estacas clavadas en la arena”.

Los edificios de “cal y canto” con dos o más niveles, en general la planta baja era destinada a comercio, en las superiores se ubicaba la casa habitación y algunos despachos.

Me atreveré a expresar que en ese entonces no se registraban en nuestra ciudad, las altas temperaturas que hoy padecemos, tan sólo a corta distancia se encontraban las lagunas así como los arroyuelos que corrían hacia la playa. Los transportes urbanos se concretaban a carretones, carretas y carretelas, así como caballos.

Lo anterior viene a colación por el desfile realizado el pasado miércoles, los uniformes de los jóvenes estudiantes eran muy diferentes a la ropa en caqui usada por los soldados mexicanos, por lo menos en esta localidad, en ese entonces, las ceremonias se realizaban muy temprano. Las horas de trabajo iniciaban a más tardar a las ocho de la mañana hasta las doce del día en que se suspendían labores para ir a comer y regresar a las dos de la tarde, de ahí que los jóvenes que participaron en esta ocasión en el desfile, sufrieran despiadadamente de las condiciones climáticas de ese momento.

Mis hermanos recuerdan el cuartel Morelos ubicado en la manzana de Rayón y Cinco de Mayo, que ocupa el Palacio Federal así como de la manzana contigua que llega hasta Principal, escuchaban los toques de “diana” a las seis de la mañana, “rancho” a las doce del mediodía y “silencio” a las nueve de la noche, de hecho en la casa mi papá les chiflaba los diversos toques de corneta y solía decir “las órdenes superiores jamás se discuten sólo se cumplen”.

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