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Conoce esta historia la de Alexis e Ignacia, las gemelas idénticas chilenas que ahora son hermano y hermana

Hoy no me acuerdo de la niña que fui. Ni de cómo era, ni del nombre, ni del pelo largo

Publicado 23 junio 2017 el 23 de Junio de 2017

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Juntas crecieron en el campo con sus padres y luego, en 2013, se instalaron en Santiago. Se las trajo su tía Mireya para darles una mejor vida.

 

Las niñas habían sufrido maltrato en el sur. En Santiago, sanaron malos recuerdos, ganaron seguridad, se sintieron contentas.

Y Catalina, con eso ya en orden, tuvo que resolver la incomodidad que cargaba dentro. Esa sensación de estar prisionera en un cuerpo de niña que sentía tan ajeno.

Nunca le gustaron los vestidos ni las muñecas. Detestaba el rosado. Se aburría con las chicas.

“Siempre me sentí un chico. Sabía que algo no estaba en su sitio“, dice.

Hoy no me acuerdo de la niña que fui. Ni de cómo era, ni del nombre, ni del pelo largo”

Alexis, niño transgénero

La tía Mireya se dio cuenta de eso. Enseguida, precisa. Empezó a hacerle preguntas a Catalina, a obligarla con ternura a sincerarse.

Hasta que hace dos años, la niña le reconoció: “Sí tía, soy un niño”.

Buscó apoyo en la sicóloga de las niñas. Y ayuda e información con quienes habían vivido lo mismo. “Entonces le quité la ropa femenina”, dice Mireya.

Lo mantuvieron en secreto hasta julio de 2016, cuando hablaron con Ignacia.

La hermana se sorprendió: se había dado cuenta de las diferencias con Catalina, pero pensaba que una mujer también podía ser así.

No pudo contener el llanto. “Sentí felicidad por él, pero un poco de pena por mí porque nunca más iba a tener una hermana gemela”.

Poco después vendría el radical corte de pelo de Catalina, el cambio de nombre a Alexis -en lo social, ya que en lo legal aún es imposible- y a fin de año una fiesta donde las gemelas ya no eran un par de clones: Ignacia fue con vestido blanco; Alexis con terno azul.

Era el primer terno en sus 12 años. Vestido elegante, comenzaba una nueva vida.

Nace Alexis

El sábado 8 de octubre de 2016, en una peluquería de la avenida Los Leones de Santiago, desapareció Catalina y emergió Alexis.

Fue entonces que le tomó la mano a su tía Mireya y le dijo: “Tía, no sufra. Este es el día más feliz de mi vida”.

En el colegio la molestaban porque jugaba fútbol. Yo la defendía. Le tenían celos porque era la más bonita de su curso.

Ahora ya no lo molestan. Está contento. Yo lo sé porque los gemelos podemos sentir lo que le pasa al otro.

A mí a veces me da pena, veo a una compañera que tiene una hermana y me acuerdo cuando nosotras nos abrazábamos como hermanas.

Ahora él me abraza poco. Ya no es tan cariñoso: los hombres son así.

 

FUENTE: bbcmundo.com

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