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500 años... ¡500 historias que contar! Fundó la Primera Academia de Arte Dramático y Declamación, en el Puerto de Veracruz. (1/500)

Publicado 04 junio 2017 el 04 de Junio de 2017

por

Martha Elsa Durazzo M.

Como cada semana gracias al espacio que nos brinda EL DICTAMEN, Decano de la Prensa nacional en aras de la promoción y difusión de la cultura, en donde presentamos a…

MARIANA ÁVILA
Escritora. Poeta. Biógrafa. Veracruzana. Autora del prólogo La Historia de México en Verso. Colaboradora por más de una década de El Universal de México. Blog en la Página del Instituto del Libro y la Lectura (ILLAC).

500 años… ¡500 historias que contar!
Fundó la Primera Academia de Arte Dramático y Declamación, en el Puerto de Veracruz.
(1/500)

Quién puede contar una historia
que ha salido del mar,
solo una mujer de arena y sal.

Cómo iniciar lo que aún no ha terminado, lo que se ha heredado a través de los años. Cómo explicar lo que se lleva en la sangre, lo que pasa de un gen a otro. Nunca preguntamos, pero es de suponer, que Virginia García Báez poseía esa herencia en sus genes, esa pasión por su arte que hizo que destacará y que la llevó a ser considerada, en su época, la Declamadora y Oradora más importante del Puerto de Veracruz.
Quizás las nuevas generaciones no sepan quién fue Virginia García Báez (1904-1973), que gustó de la Declamación desde los 4 años de edad, llamando la atención de sus padres y de las personas. Y como nadie en su tiempo se entregó a deleitar a los demás declamando las más famosas poesías.
Qué políticos y gobernadores la buscaban por ser una excelente oradora. Además de fundar la “Primera Academia de Arte Dramático y Declamación”, en la ciudad de Veracruz.
Ella al igual que su hermano Galdino “Galdi” García Báez, cultivaron la lectura, la poesía e hicieron suya la Declamación, imprimiéndole un sello personal, que más tarde acompañaría a las generaciones que siguieron.
Sus padres, como tantos muchos naolinqueños, arribaron a este Puerto, procedentes de España, antes, mucho antes de fines del siglo XIX, para establecerse en distintos puntos del Estado. Ellos eligieron Naolinco, donde nació una Dinastía.
A ella y sus hermanos les tocó nacer en Naolinco, pero Virginia “La Profe”, como le llamaron sus amigos y la sociedad veracruzana, por ser la primera normalista de su región, regresó muy pronto a su verdadera tierra, al Puerto Jarocho, al que amó hasta su muerte.
Como maestra era incansable, allá en la Primaria Guadalupe Victoria; pero como Declamadora, su pasión crecía día a día. No descansó hasta fundar lo que se llamó “La Primera Academia de Arte Dramático y Declamación”, del Puerto de Veracruz y del Estado, a petición del Gobernador Antonio Modesto Quirasco (1956-1962), quien le otorgó un inmueble en comodato para la Escuela, allá en el Parque Ciriaco Vázquez.
La ciudadanía en general amaba su trabajo y el que realizaba con sus alumnos. Cuando tenía presentaciones en el Teatro Clavijero, políticos, gobernadores y el público más exigente acudía a los recitales que organizaba, con la intervención de la Orquesta. Todos veían con orgullo forjarse a esos “Hijos veracruzanos porteños” en un arte que tuvo su apogeo en esa época.
No solo eran niños y jóvenes declamando una famosa poesía, “La Profe” ofrecía recitales con actuaciones especiales de algún actor que ella invitaba. Todos los detalles eran cuidados por ella misma, desde vestimenta, hasta iluminación. Al final las ovaciones y la infinidad de arreglos florales cerraban todo con broche de oro.

Se puede decir que estas actividades que la declamadora Virginia organizaba, pusieron al Puerto de Veracruz en la mira constante estatal y nacional, de ahí que para Presidentes de la República y Gobernadores, fuera su oradora predilecta en actos cívicos de gran relevancia.
Ya para entonces su hermano Galdino “Galdi” García Báez, había trabajado en la Ciudad de México como Primer Actor para la compañía de los “Hermanos Soler”, de quiénes eran primos hermanos, ya que los actores Soler se cambiaron el apellido García por uno artístico.

¿Cómo concluir lo que aún no ha terminado?
Virginia García Báez, a pesar de su muerte en 1973, dejó un legado muy fuerte, su alumno Juan Moreno estableció la Escuela de Declamación en el Ayuntamiento de Veracruz, y le dio continuidad por algunos años al trabajo de la “Profe”.
Antes de partir, a Virginia García Báez el Gobierno del Estado de Veracruz, con apoyo Federal, le grabó un disco L.P., declamando sus poesías más reconocidas. Material que difundió, aún después de su muerte su único hijo, el Doctor Flavio Vázquez García, que procreo con su esposo el también profesor Clemente Vázquez.
Su descendencia y herederos de su talento son pocos, su hijo el Doctor Flavio, quien vivió toda su vida en el Puerto, primero en la casa familiar en Paso y Troncoso y después allá por los Estadios, tuvo también al casarse un solo hijo el abogado Flavio Clemente Vázquez García, quien vive actualmente en Veracruz con su familia y su mamá María de los Ángeles García.
A la Dinastía se sumó la descendencia de su hermano “Galdi”, cuya hija Nelly García Martínez (QEPD) dedicó toda su vida a ser declamadora; dos hijos de ella, Víctor Manuel Ávila, tal cual como la tía-abuela declamó desde los 4 años, obteniendo premios nacionales y actualmente es un excelente orador y político; y Mariana Ávila, escritora, biógrafa y poeta veracruzana, dan continuidad a lo que se lleva en la sangre y no puede negarse.///

La Dinastía continúa: de actor a poeta “Galdi”

Por: Mariana Ávila/ Escritora, Poeta
Galdino “Galdi” García Báez (1899-1990), fue un primer actor, declamador y amante de la buena literatura de todos los tiempos. Naolinqueño, para quien la frase de Charlie Chaplin, actor al que admiraba notablemente, “Aprende como si fueras a vivir toda la vida, y vive como si fueras a morir mañana”, la aplicó con sabiduría a su larga vida, pues vivió intensamente.
De su niñez se sabe poco, sin embargo siendo muy joven (16 años) reunió a un grupo de amigos naolinqueños para dirigirlos y realizar con ellos puestas en escena y teatro de zarzuela.
Su amor a la teatralidad y a la dramatización en general, demandaron en él una personalidad histriónica notable, que lo llevó a desenvolverse social y laboralmente en el mundo del teatro en la Ciudad de México, a donde se mudó por un tiempo, consiguiendo ser el centro de atención en las compañías para las que trabajaba, en especial la Compañía de Teatro “De los Hermanos Soler”, pionera del Cine Mexicano.
A su vida actoral de Galdino García, que marcó una etapa de emociones cambiantes y de logros, y donde se le recuerda por el montaje del famoso monólogo “Recuerdos de un Veterano”, se sumaron más adelante otros eventos importantes como participaciones en festivales culturales en la ciudad de Veracruz, luego de que su hermana, la también actriz, oradora y declamadora Virginia García Báez, fundara la Primera Academia de Arte Dramático del Puerto de Veracruz.
El amor a su querido Naolinco y a la casa familiar, le hicieron regresar un día para ya no salir de aquí. Fue en esta tierra que tanto amó, que crió a sus hijas, Nelly y René, quienes heredaron el talento indiscutible de su padre, siendo también declamadoras. Después llegaron los nietos (declamadores, escritores y actores); y uno de ellos Víctor Manuel, puso en alto su nombre, siendo ganador en concursos nacionales de declamación; y Mariana AVILA, escritora biógrafa y poeta de tiempo completo.
El cauce que tomó la vida actoral de Galdino García, no solo recorrió años y kilómetros, sino rindió los más hermosos frutos y los “Recuerdos de un Veterano”, como dice su monólogo, trascendieron el tiempo, una época, más allá de una familia… “Fui feliz, no lo discuto; Ayer tuve un paraíso…” Y sí que vivió en el paraíso, en su bello Naolinco.

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