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Seguimos en historia del Veracruz nunca del jamás

Y veo no soy el único que está hasta ¡LA MADRE!, de tanto protagonismo, malas y catastróficas noticias, crímenes, excusas, bombazos y toda una serie de apocalípticos sucesos, que hasta pareciera estuviésemos protagonizando el inicio del "Libro de las Revelaciones", escrito por el "Discípulo amado".

Publicado 17 junio 2017 el 17 de Junio de 2017

por

Lic. Guillermo Ingram

Ayer con motivo de lo escrito del Hotel Mocambo, algunos lectores (entre ellos un muy buen amigo y casi contemporáneo) me hicieron hasta remarcaciones y precisiones más que interesantes sobre la bellísima edificación. Y veo no soy el único que está hasta ¡LA MADRE!, de tanto protagonismo, malas y catastróficas noticias, crímenes, excusas, bombazos y toda una serie de apocalípticos sucesos, que hasta pareciera estuviésemos protagonizando el inicio del “Libro de las Revelaciones”, escrito por el “Discípulo amado”.

PORQUE NUNCA SE VOLVERÁ, DE AHÍ EN “NUNCA JAMÁS”

Por eso el título de la “calumnia” del “Veracruz del nunca jamás”, pues aunque el mundo estuviese quieto y tranquilo, es obvio ¡Jamás echaríamos el reloj hacia atrás! Para que ahora como adultos MAYORES, pudiéramos estar en aquel Veracruz que tanto gozamos y disfrutamos a plenitud en la niñez, sin sobresaltos ninguno, sin peligros terribles y en ello nos encontró la adolescencia y la temprana juventud ¡Gozando de la vida! Y hasta nuestros padres y abuelos se la pasaron más que bien, tomando tan quietos y despreocupados la brisa marina recorriendo el bulevar y saboreando una buena nieve de guanábana sin que ni siquiera hubiese el peligro de ser atacado por un perro de esos que en calidad de mascotas hoy sacan (¡Sin llevarlos encadenados!) a pasear con ellos buena parte de esa cauda de corredores que a toda hora andan por el bule. Hoy, si osa uno a salir a recorrer caminando este bello paseo, de pronto, con horror vemos a un “doberman” venir hacia a uno, y seguramente los perros deben percibir la adrenalina producida en nuestro organismo por tal presagio, y no acatamos a decidir si correr, quedarnos parados o seguir caminando, pues se ignora totalmente si el cabrón perro pasará de largo, sólo lo olerá a uno o de plano atacará sin previo aviso ¿A poco no? Y los dueños ya hasta que han recorrido como 30 metros voltean y hasta con enojo le gritan al pinche perro y ahí sale el animal raudo y veloz a alcanzar al otro “animal”, en lo que uno recupera el resuello o de plano queda uno hecho todo un agorafóbico.

¡TODO UN MAGNÍFICO PASEO IR HASTA MOCAMBO O BOCA DEL RÍO!

Pero, entrando en materia, en los sesentas, para ir a Mocambo era todo un día de campo, llegar a Boca del Río de plano era estarse allá todo el día. Nosotros como somos amigos de los Páramo Reyes y por parte de Doña Esther, su familia toda era de Boca del Río, cuando íbamos, como si fuéramos a nuestra casa. Tomasa, Malena, Margarita, Balbina (QEPD), Elvira y sus papás, eran magníficos anfitriones y era una auténtica villa la cabecera de Boca del Río ¡Bellísmo! Si se era “ricardo”, se iban en automóvil, si había urgencia, por taxi y si no, en el democrático “Boca del Río”, todo un paseo escénico ir hasta allá, sobre todo ver el mar al natural.

¡TODO ERA VERDE! ¡VERDE QUE TE QUIERO VERDE!

Como ya se los he contado o recordado, Veracruz llegaba por el sur hasta la estatua de Manuel Ávila Camacho, pero desde Martí ya no había nada, salvo el hotel Costa Verde (si mal no recuerdo), de ahí seguía la estatua en cuestión y a la derecha la “casita blanca” de Agustín Lara, luego la facultad de Ingeniería, y al lado izquierdo a la altura más o menos de Costco, la “Casa Amarilla”, “La Casa Verde” (que dicen llegó a ser un prostíbulo) ¡Y el motel “Los Pinos”, y de ahí hasta llegar a la altura del hoy paso a desnivel que estaba el hotel “Pensiones” y de ahí el monumental Hotel Mocambo, en donde se bajaba por una calle a un lado del mismo para ir a la playa. En donde ahora está la iglesia de los mormones, había una gasolinera ¡Y párenles de contar! ¡Ah, se me olvidaba, la “Quinta Bellas Mariposas”! ¡Qué buenas fiestas se armaban ahí y la construcción ¡Preciosa! Muy bien aprovechados los desniveles ¡Y la alberca hasta mero abajo! De ensueño este lugar. Lástima que no han ensanchado el hoy paseo en ese tramo, pues podría hacerse de nuevo acceso a la construcción y poder gozar la vista de tan bella casa. Como también la edificación que está al final cuesta abajo, se ve todo ese sitio se trató de un médano que lo “cortaron” para hacer la otrora carretera Veracruz-Alvarado o con desviación hacia Córdoba.

De ahí en fuera todo, absolutamente todo era monte y nopaleras. Ir a cangrejear en temporada de lluvias era toda una epopeya ¡Se me olvidaba “Cocoteros”!, un tanto postrero, pero está dentro de esta época del recuerdo grato y feliz.

¿HOY? ¡UNA NEUROSIS IR POR LA PLASTA DE CONCRETO QUE ACABÓ Y TAPÓ TODO LO VERDE!

En el presente todo está construido y se puede ir y venir a Boca del Río las veces que se quiera, enfrentando un tráfico vehicular de los mil demonios.

¿A poco no era más bucólico y ensoñador nuestro Veracruz de la niñez, adolescencia y temprana juventud? Se pobló poco a poco la zona, pero a mitad de los setentas fue el “boom” (mejor dicho el ¡Pum!) y nació la hoy zona conurbada y finalmente metropolitana.

Y….bueno…. así es esto del progreso y el crecimiento. Pero ¡Fueron padrísimos aquellos días y años!

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