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“¡Déjenme Morir!”

En lo que se hacía cortes con un cuchillo en los brazos, para después venir la policía y exhortarlo a que no se hiciera daño, el tipo se metió a su casa y al poco rato salió la mamá dando gritos de que vinieran a ayudarla porque su hijo se había ahorcado.

Publicado 28 junio 2017 el 28 de Junio de 2017

por

Lic. Guillermo Ingram

El otro día leía sobre un hecho en la Ciudad de México en donde un individuo de aproximadamente treinta años de edad, en la colonia Buenavista, de la Delegación Cuauhtémoc, que según esto andaba intoxicado con alguna sustancia, profería la expresión del título de la presente “Calumnia”, en lo que se hacía cortes con un cuchillo en los brazos, para después venir la policía y exhortarlo a que no se hiciera daño, el tipo se metió a su casa y al poco rato salió la mamá dando gritos de que vinieran a ayudarla porque su hijo se había ahorcado. Lo cual había logrado el individuo en cuestión.

COMO SOCIEDAD TODOS ESTAMOS FALLANDO Y FEO

Claro, podría decirse es un hecho como existen tantos otros en otros puntos del país y del mundo, muy merecidamente para la nota roja de los medios de comunicación, sobre todo por la explotación del morbo que se puede hacer con la información sobre el hecho. Pero, da la casualidad de que en el país y el mundo los índices de suicidios van a un alza terrible. Al parecer la gente ya no está encontrando otra salida a sus problemas, salvo el quitarse la vida. Y, lo preocupante del asunto es que al estarse incrementando estos casos ¡Todos estamos fallando!, la comunidad como tal, el sistema de gobierno como tal y ni se diga las instituciones religiosas que no han podido ya ofrecer ningún tipo de consuelo a las nuevas generaciones que ahora encuentran el “consuelo” en quitarse la vida.

EN UN ANCIANO ABANDONADO PODRÍA ENTENDERSE…

Y bueno, si se tratara de gente anciana, hasta podría uno decir que tienen razón ¿Por qué razón?, porque nuestra “avanzada” sociedad ahora se ha olvidado de los ancianos, los termina confinando a asilos en donde los mantienen a base de tranquilizantes, si bien les va a los ancianos o de plano quedan expuestos a la mendicidad en la mayoría de los casos y valiéndose por sí solos a como Dios les dé a entender o sus familiares los confinan a cuartos de servicios en donde lo que más abunda es inmundicia y como son seres que ya lo dieron todo y no tienen entonces más que esperar de la vida, llega el momento de tal extremo en su depresión que… terminan provocándose la muerte.

NO OBSTANTE EN INTEGRANTES DE LA JUVENTUD ES PREOCUPANTE

¿Pero que los jóvenes se estén suicidando porque ya no encuentran otra salida y ni los estupefacientes les son suficientes para hacerles olvidar el vacío en el que viven? ¡Eso sí que está más que canijo! Reitero, eso habla de que como sociedad no hemos podido mantener los suficientes incentivos para que las jóvenes generaciones se sientan motivadas para luchar por sus anhelos y sobre todo la realización de sus sueños.

NOS COMENZARON A ENTRENAR PARA VER AL DINERO COMO LA “FELICIDAD”

Y creo fue en mi generación, la de los nacidos en la década de los cincuenta, cuando se comenzó a cifrar como meta de “progreso”, “realización” y “felicidad” el tener mucho, pero mucho dinero. Y en la actualidad, a las siguientes generaciones se les enseñó a que todo debía ser de marca y de lo mejor, la ropa, los accesorios, los automóviles, las casas y sus decoraciones y en esa forma ha sido la vertiente y… al parecer estamos ante un mundo cada vez más vacío, paradójicamente con un consumismo extremo, pero, todos convertidos como el título de aquella canción de los setentas, que por su “fuerte contenido sexual”, fuese hasta prohibida (hoy hasta parece una tira cómica) titulada: “Cuerpo sin alma”. Y al parecer en eso estamos recalando, en auténticos cuerpos sin alma.

HASTA LOS CREDOS SE HAN OLVIDADO DE DIOS

Esto resulta angustiante porque incluso hasta las mismas instituciones religiosas se olvidaron de Dios y lo han mercantilizado, en aras de tener algo de “más” presentación, de más ornamentación, que incuestionablemente tiene que ver con el materialismo extremo en el que vivimos. Sí, suicidios siempre ha habido, pero no en la proporción en que ahora se ha disparado la estadística, en donde los que van a la cabeza son gente joven y ya hasta niños están en el haber de los suicidios. Víctor Hugo en su poema “Te deseo”, dice que hay que tener dinero porque debe ser uno práctico en la vida, pero, que de vez en cuando hay que poner parte de ese dinero en la mesa y observarlo, para ver quién es dueño de quién.

¡REVISIÓN DE VALORES!, PERO ESPIRITUALES

Por lo tanto ¡Aguas!, hay que hacer una revisión de los valores espirituales y tratar de salvarlos poniéndolos en práctica, de lo contrario, vamos a consolidar en este incierto tiempo presente el gusto incluso de ver como diversión la manera como se van matando los vecinos, encontrando “interesante” ver quién es el próximo.

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