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El demencial impuesto de ministra Británica

Esta reforma fue decidida unipersonalmente por May como encarnación de un liderazgo "fuerte y estable" que ha sido ridiculizado por la prensa como "débil y tambaleante", y que contradice su inicial línea retórica inspirada en la derecha compasiva de Benjamin Disraeli...

Publicado 04 junio 2017 el 04 de Junio de 2017

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Podría costarle caro, como a Margaret Thatcher

Dr. Armando Rojano Uscanga

En su programa electoral para el próximo día 8, la primera ministra británica y lideresa conservadora, Theresa May, propuso un impuesto que consiste en un copago sanitario a abonar por los jubilados, que pagarían su atención sanitaria con sus recursos, hasta que les quede un máximo de 100.000 libras, y si no disponen de efectivo y tienen una vivienda, deben venderla. De lo contrario, los herederos quedarían endeudados con el Servicio Nacional de Salud. Peor todavía, el copago sería según el tipo de enfermedad: los aquejados de demencia o artritis grave, atendidos en sus domicilios afrontarían más costos que las víctimas de cáncer tratadas en los hospitales públicos. De ahí el apelativo de “impuesto a la demencia”, que le dio el laborista Jeremy Corbyn, contrario de May.

Esta reforma fue decidida unipersonalmente por May como encarnación de un liderazgo “fuerte y estable” que ha sido ridiculizado por la prensa como “débil y tambaleante”, y que contradice su inicial línea retórica inspirada en la derecha compasiva de Benjamin Disraeli, que prometió que el suyo dejaría de ser “el partido desagradable”, propugnó reducir desigualdades de renta, protección social frente a liberalismo económico, lucha contra la evasión fiscal, coto a los directivos y grandes corporaciones.

Con eso trajo a la memoria colectiva a Margaret Thatcher, la dama de hierro y lideresa del neoliberalismo, en 1980, que tropezó también con su instinto social reaccionario al proponer un impuesto de capitación, el poll tax, para unificar los gravámenes locales, que pagaría cada individuo sin considerar su nivel de riqueza, considerado antiproporcional, antiprogresivo, antirredistributivo. Entonces las plazas británicas desbordaron de protestas y sus propios colegas la empujaron a dimitir, para salvar al partido.

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