Por Julio Fentanes

Es curioso ver, y no entender cómo es que funciona el sistema político mexicano.

Mientras en el Congreso diputados panistas defendían los intereses de su líder Anaya, que quiere ser candidato presidencial, pero hay evidencias según se han presentado que lo colocan como un corruptazo, (por cierto y entre paréntesis porque hoy no hablaré de eso, me acuerdo de las conversaciones intervenidas y filtradas donde Yunes Linares el gobernador de Veracruz enviaba miles de papeles a Anaya, desde luego hablando en clave), el portal de noticias políticas Animal Político, presentaba un trabajo de investigación de muchos meses, que por cierto titularon la estafa maestra, donde se desviaron 7 mil 670 millones de pesos en 11 dependencias, 8 universidades y más de 50 funcionarios participantes.

Aparecen además figuras públicas como el ya casi gobernador mexiquense, faltan 7 días para que tome protesta, Alfredo Del Mazo cuando dirigía Banobras, la ex de Sedesol la siempre polémica, Rosario Robles; la SCT de Ruiz Esparza el hombre fuerte de los negocios presidenciales, digo de los que hacen infraestructura para el gobierno, no se piense mal, porque luego vienen las confusiones y reclamos; la SEP cuando estaba el exgobernador mexiquense Emilio Chuayffet; PEMEX que no puede faltar en todos los sitios donde se habla de negocios debajo de la mesa, por citar algunas dependencias, y las universidades públicas de Morelos, del Estado de México, de Tabasco, los tecnológicos de la Chontalpa y Comalcalco, por citar algunos.

Entre todos estos hicieron negocios por más de 7.6 mil millones de pesos y al final no aparecen casi 4 mil millones.

El dinero de todas estas instituciones salió de la aprobación del Congreso de la Unión, que cada año dan el Visto Bueno a las cuentas públicas.

Por eso digo, diputados grillan defendiendo intereses oscuros, pero brillan por su ausencia cuando hay que aplicar la ley.

¿Cómo le hicieron para defraudar al gobierno federal?

Fueron 186 empresas las que detectó la Auditoría Superior de la Federación, cuyo titular Juan Manuel Portal, confirma que si se trata de un fraude.

De esas empresas, 11 son fantasmas, 9 son presuntas fantasmas, 44 no tienen antecedentes registrales, hay 12 desmanteladas, 6 cuya razón social es inconsistente, 28 no tienen dirección, 10 no fueron localizadas por la ASF y 8 de plano no existen o nunca existieron.

Todas estas empresas fueron contratadas por las Universidades para disponer recursos de las secretarías y dependencias.

El truco es que no se licitaron los contratos.

Parece de risa, pero es muy real.

Hablamos de casi 8 mil millones de pesos ejercidos por instituciones públicas que no licitaron sus contratos, sólo contrataron directamente porque por lagunas en las leyes federales, lo tienen permitido.

Lo que no está permitido es fingir que se hace el trabajo y pagarlo.

Así es el caso de muchos contratos por grandes sumas de dinero.

Y mientras decenas de funcionarios entran a las ligas de los millonarios con el dinero público, los diputados en lugar de asegurarse que se ejerza correctamente el presupuesto, están grillando, defendiendo a otro hombre panista al cual se le acusa también de enriquecimiento.

Claro que si las leyes fueran reales y no hubiera impunidad, más de un gobernador activo estaría en la cárcel porque no podría explicar cómo se ha hecho recontra multimillonario siendo solamente político toda su vida. No señalo a ninguno en particular, para hay muchos en esa lista exquisita.

Las cosas no están sencillas.

Pero bajo ninguna circunstancia es comprensible, entendible ni justificable, que mientras el presupuesto se escapa entre las manos de funcionarios de tan alto nivel como secretarios y futuros gobernadores, los diputados paralizan el Congreso defendiendo la “honorabilidad” de su jefe del PAN, el señor Anaya.

Y es todavía más incomprensible que cuando Morena podía destrabar la ingobernabilidad simplemente votando a favor de la instalación de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, su jefe, el dueño de la franquicia de Morena, Andrés Manuel López Obrador, ordenaba que por ningún motivo votaran si en ese voto se apoyaba indirectamente al PRI.
O sea, le valió %&/?*$”.

Finalmente ya se destrabó el Congreso.

¿Revisarán los diputados el tema del megafraude?

El casi gobernador del Estado de México, no ha dicho ni una palabra del involucramiento por 400 millones que le tocan a Banobras de este fraude.

¿Cómo se puede legitimar así?

Y todavía no empieza su mandato. A ver cómo acaba.

Mañana le seguimos. Bueno no, el lunes.

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