El Dictamen/Agencias

Necesario supervisar el uso de Internet.

Cada vez es más frecuente que los niños, desde edades muy tempranas, estén expuestos a la tecnología y a los entornos virtuales. Hay que tener mucho cuidado con la exposición que realizan los menores a los medios virtuales (televisión, videojuegos, Internet). Y especialmente en materia de violencia. Se cree que los niños que más expuestos a estas imágenes tienden a demostrar más pensamientos y comportamientos agresivos y sentimientos en el mundo real.

“Durante los primeros años de vida, y hasta los 10-12 años, el acceso a este tipo de recursos tendría que ser testimonial o educativo. Como padres, hay que utilizar los filtros necesarios para que los niños no puedan acceder a ciertos programas y limitar también el uso de datos. También se pueden bloquear algunas aplicaciones que consideremos que pueden ser nocivas”, aconseja la neuro-sicóloga infantil Paloma Méndez en una entrevista con Infosalus.

Por otro lado, la especialista del Hospital Quirónsalud San José (Madrid) sostiene que hay que educar en el uso para que no haya un abuso. “No puede estar el niño conectado permanentemente al móvil, ordenador o tablet, ni cambiar sus relaciones sociales por relaciones virtuales. Quizás lo más sensato sea que hasta la pre adolescencia el uso sea ocasional y los contenidos educativos o recreativos sin exposición a la violencia”, defiende.
Normalización de conductas

A su juicio, el mayor perjuicio que puede entrañar para los menores el estar expuestos a la violencia virtual es la normalización de estas conductas, y el riesgo que puede conllevar, en algunos casos, al poder generalizar los comportamientos violentos a su contexto con iguales. “Trivializar la violencia contribuye a perpetuar que la frustración se canalice a través de la agresión (aunque sea en un contexto virtual), siendo ésta un patrón negativo de regulación emocional”, avisa Méndez.

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Eso sí, destaca que si un menor desarrolla problemas de conducta, agrede a su grupo de iguales o promueve conductas de acoso, no va a ser un hecho que esté determinado únicamente por el contenido que ve en las redes, pues es algo multicausal. “Pero la exposición virtual a contenidos violentos sí puede contribuir a enturbiar su juicio, sobre todo en la primera infancia, una época en la que los niños son más vulnerables, y que puede generar que estos acaben creyendo que algunos comportamientos nocivos y punitivos son adecuados”, alerta la especialista en neuropsicología infantil.

Cómo evitarlo

Así, Méndez ve necesario supervisar el uso de Internet, poner los filtros necesarios, y sobre todo, ofrecer un abanico de actividades y opciones de ocio a los hijos para que toleren mejor la frustración de no poder jugar a determinados juegos o ver ciertos contenidos.

“El criterio principal a tener en cuenta sería evitar imágenes con contenido agresivo y violento donde se humille, pegue, mate a otros con independencia de que el personaje al que se daña sea negativo. Hay que explicarles por qué no nos gusta ese contenido siendo conscientes de que probablemente no lo entiendan o no lo compartan. No obstante, es necesario tratar de trasmitirles el motivo de la decisión”, sentencia la experta del Hospital Quirónsalud San José de Madrid.