Lic. Guillermo Ingram

¡Pa’su mecha! Ahora los virus de la gripa vienen con escafandra y además me encuentran cada vez más ruco. Desde el miércoles 23 de agosto comencé a sentir ñañaras en la garganta y para el sábado 26 ya tenía toda una gripa en forma, la cual me explotó en toda su más exquisita dimensión y por más que le he aventado bombas y de todo, sigo igual que el General Tojo: “To jodido”. Desde luego que esto ya no se trata de algo simple de atacar, debe desarrollarse toda una estrategia por parte de un buen equipo de geriatras para ver cómo terminar con tan tremenda gripa que me trae como aquel torero que después de haber hecho toda una faena en la plaza de toros, el toro se la hizo a él, pues lo corneó, lo pisoteo, lo aventó por los aires, lo arrastró, que a sus auxiliares les tomó mucho trabajo rescatarlo, afortunadamente más allá de la súper zarandeada no pasó a mayores, que cuando lo llevan a casa literalmente cargando, todo golpeado y con el traje de luces hecho girones la esposa al abrir la puerta, al ver aquel cuadro, llena de horror tapándose la boca ahoga un grito de: “¡¡¡Que te ha cogido el toro!!!”. El pobre torero, sólo alcanza a decirle: “Es lo único que le faltó hacerme”.

ES LO ÚNICO QUE LE FATA QUE ME HAGA LA GRIPA

Pues así yo en mi sufrir con esta pinche gripa, que hasta se me olvidó que ayer mi gran cuate, inolvidable amigo, confesor y líder espiritual, mi súper cuaderno de doble raya, el Padre Arturo López Islas cumpliría ¡82 leperísimos años (a él le agradaba mucho ese concepto de “leperísimos”)! ¡Yo estaba listo para recordar todas las buenas anécdotas pasadas con el Padre Arturo para el día de ayer!, pero, TAN APENDEJADO andaba (me la he pasado cual Don Teofilito ¡Puro dormir!, que sólo acaté a recordar que el primero de septiembre había un suceso muy importante para mí y de ahí no pasó y ayer no escribí nada sobre mi súper Padre.

EL ALMA DE LOS JUSTOS, POR LOS QUE EL MUNDO SE SALVARÁ

¡Peeeroooo! Nunca falta el alma contrita, caritativa y piadosa en hacer el pertinente cuanto oportuno comentario y mi equipo de inteligencia me enteró de que en la misa de ayer en la mañana, cuyas intenciones fueron para mi querido Padre, alguien dejó caer por ahí soterradamente: “Qué rápido se olvidó el licenciado Ingram del Padre Arturo”. Que cuando me enteré me dio tanta risa que saqué flemas a lo tremendo.

¡¡¡ROMAAAAAAANOS!!!

Y sí, fue un olvido no voluntario sino ab ovo, o sea, a producto de gallina en virtud a una omisión por causas de una gripa de nevero que me aflige y sumió en amnesia senil, no obstante, heme aquí cumpliendo con mi cuate, acordándome de él, de su muy grato carácter, su fina, cuanto muy acerada ironía y su preclara inteligencia, pero además, incuestionable humanismo y humanitarismo, no se hacía guaje, él si ayudaba desinteresada y cristianamente. Que dicho sea de paso, tal y como lo dije siempre, el único vínculo que me quedaba con la Iglesia Católica era él y que una vez ausente, no me acercaría a la iglesia nunca jamás, lo que he logrado cumplir y seguiré cumpliendo, pues no voy ni a las misas que le dedican. Incluso, he intentado ir a visitar su tumba y no se ha podido, porque no quiero ir durante ningún servicio religioso y, aquí si ni criticar es bueno pues es por cuestiones de seguridad, que el templo del Sagrado Corazón se mantiene cerrado, pues lo desvalijan, pues cuando el Padre Arturo era el mero mero ahí, si de pronto se sentía uno medio inspirado se podía uno ir a sentar un rato en las bancas del Sagrado Corazón a estar mirando lo espacioso de la iglesia y hasta meditar en tanto silencio. Pero, hoy ya no está abierta la iglesia, salvo para los servicios religiosos. Y se entiende, pues ya no se respeta ahora ni la paz de los sepulcros.

EL PADRE VIVIRÁ SIEMPRE ENTRE SU FLOTA ¡QUE SOMOS TODOS NOSOTROS!

Pero, estoy seguro que desde donde Dios tiene a nuestro gran amigo, desde ahí ha de estar festejando este suceso o lapsus de olvido, pero él sabe que aquí se quedó viviendo si tener que pagar renta. Además, de que su sobrina Lulú (con quien mantengo una magnífica comunicación), me obsequió su biblia, un crucifijo en una piedra que tenía en su escritorio personal, una “Piedad”, etc. Y los tengo cual íconos en mi sitio particular de trabajo…, o sea, está conmigo. Me habré olvidado de escribir el día de su cumple, pero, él vive per saecula saeculorum entre todos nosotros los que lo conocimos.

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