“La policía disparando y los compañeros corriendo” son escenas que se le quedaron grabadas de aquella ocasión (26 y 27 de septiembre del 2014) .

*“No he perdido la esperanza, yo entiendo que el gobierno no está dispuesto a decir la verdad de las cosas”

Omar García.
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TIXTLA, Gro., Agencias/ El Dictamen.- Cada vez que Omar García recuerda lo sucedido a sus 43 compañeros de la Normal Rural de Ayotzinapa hace casi tres años, tiene un sentimiento de culpa.

Al borde del llanto dice que él estuvo en Iguala la trágica noche y madrugada del 26 y 27 de septiembre, donde desaparecieron, entre otros compañeros, sus amigos Emiliano Navarrete Victoriano y Everardo Rodríguez Bello.

“Fueron a los que yo invité a estudiar acá y tengo la culpa del sobreviviente, de haber sobrevivido y no mis vecinos”, narra.

El joven comenta que las escenas que se le quedaron grabadas de aquella ocasión, fueron las de “la policía disparando y los compañeros corriendo”.

Dice que una manera de librarse del sentimiento de culpa por lo ocurrido a sus “vecinos” y demás estudiantes, es demandando el esclarecimiento de los hechos al gobierno federal.

No he perdido la esperanza, yo entiendo que el gobierno no está dispuesto a decir la verdad de las cosas, pero afortunadamente hay muchas personas luchando por sus desaparecidos, ocasionalmente vamos a llegar a saber y desenmascarar aún más la participación del Estado en el caso Ayotzinapa y otros”, advierte.

Repuesto, Omar García asegura que ha hablado con los padres de Emiliano y Everardo para explicar su sentir porque al final de cuentas él los convenció de incorporarse a la Escuela Normal Rural.

“Siento culpa, pero los abogados y las personas e instituciones que nos han acompañado me dicen que es normal; sin embargo, es algo con lo que se aprende a vivir. Saludo a los padres de ellos y es difícil la relación por eso”.

Se le quiebra de nuevo la voz: “De todos modos sí duele y cala, lo único que podemos decir es nada, guardar silencio y manifestar que aquí estamos”.

Explicó que los padres de Emiliano y Everardo no le han reclamado por haber invitado a sus hijos a estudiar a la normal rural, sólo, dice, “tengo el sentimiento de culpa”.

Recuerda que a él alguien lo invitó a formar parte de la normal en el ánimo de que no se quedara sin estudiar, por lo que “fue por lo mismo que yo lo hice y no por otra cosa. Es complejo”.

Omar se congratuló de la visita de la coordinadora del Mecanismo de Seguimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Arosemena y atiende a su llamado de que no claudicarán en su lucha por conocer la verdad de lo que pasó el 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero.

 

Anuncia que aumentarán sus acciones de protesta con miras al tercer aniversario de la desaparición de sus 43 compañeros estudiantes, y adelanta que el movimiento estará atento a la coyuntura electoral del próximo año, porque muchos políticos irán a pedir el voto a la entidad y a la comunidad de Ayotzinapa.

Antes de seguir su camino por la escuela, el normalista subraya que la vida de las familias de los estudiantes cambió para siempre tras lo sucedido en Iguala, también, sentencia, para la comunidad del municipio de Tixtla.

 

Recrimina al gobierno federal por lo que considera un nulo avance en las investigaciones, pero considera un avance el respaldo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.