Por Julio Fentanes

En el marco de la inseguridad y violencia que azota Veracruz, con decenas de muertos diariamente por asuntos de drogas y grandes mafias de delincuentes, así como por decenas o centenas deberíamos decir de asaltos a mano armada, robos a casas habitación, a negocios, a gente en la calle, atracos violentos para robarse automóviles y más, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares descubrió parte del hilo negro al declarar triunfante en la conferencia de prensa que realiza con cada reunión del llamado Consejo de Seguridad, que en una barrida a 20 casas de empeño en Xalapa, cerraron 10 porque se dieron cuenta que había una liga con la delincuencia.

Dijo que pondrán más atención a estos lugares porque es el reducto donde van a dar las propiedades robadas, porque es muy fácil ir a empeñarlas y llevarse el dinero que les den.
“Vamos a desarrollar este operativo en todo el Estado de Veracruz y si hay una actividad ilícita que detectemos en alguna de estas casas de empeño no sólo la clausuraremos, actuaremos con toda energía en contra de quienes forman parte de esta cadena de complicidad”.

Como noticia fresca, no lo es. Desde siempre las casas de empeño sin escrúpulos es el lugar en donde se “empeña” lo robado, realmente se vende en centavos de su costo, porque no les piden comprobar la propiedad y luego el de la casa de empeño, lo pone a la venta con un precio más cercano a la realidad.

No hay ciencia.
Pero qué bueno que el gobernador ya se fijó en eso y al menos lo utilizó como noticia que dar frente a la escalada de inseguridad, la mediocridad de la policía disfrazando su complicidad y la impunidad con que actúan los delincuentes.
Si tanto es el escozor del gobernador por presentar resultados contra el crimen cada semana, y no se nota en la vida real, porque no trabaja en el esquema de “Tolerancia Cero”, que le regresó a Nueva York, la tranquilidad y convertirla en la metrópoli más segura de los Estados Unidos.

Además de que Nueva York no le es ajeno a Yunes Linares.

En la reunión ya tradicional aunque sus resultados sean muy pobres, el gobernador invitó al director nacional de Migración, para hablar del tema de los indocumentados que cada día se apoderan de las calles de diferentes ciudades veracruzanas, y piden ayuda para sobrevivir, según ellos, pero que de acuerdo a la autoridades, está documentado que muchos trabajan para bandas criminales como informantes y en algunos casos, son ellos mismos los que asaltan a la gente que tienen identificada.
Algo hay de cierto en eso.

¿Cómo se puede saber?
Observe cuando pasa en su vehículo al lado de la gente que pide dinero en cruceros, semáforos, topes –que cada día ponen más en las calles como si eso redujera los accidentes–, que lo que menos les importa es que les den una ayuda, sino que se fijan en lo que trae adentro del vehículo y si ud. hace ese recorrido normalmente.
Cuando identifican que ud. tiene potencial para ser asaltado, pasan el dato a quienes efectúan los robos.

La otra tarea que hacen estos “pedigüeños”, es identificar algún vehículo distinto a los que cotidianamente circulan por las calles, entradas y salidas de colonias o fraccionamientos y si traen placas de fuera, por ejemplo de Michoacán, Sinaloa, Durango, Estado de México y dar la voz de alarma para que los grupos locales de criminales identifiquen si se trata de sicarios de bandas rivales que pudieran venir a tratar de ajustar cuentas con alguien de la localidad o apoderarse de la plaza.

Pero no sólo son los indocumentados a quienes agarran para hacer ese trabajo, también utilizan a los franeleros, los “viene -viene”, los limpiabrisas en los cruceros y semáforos.

La Tolerancia Cero que limpió a Nueva York de las grandes mafias, empezó sacando de las calles a estos “pedigüeños”, que justificando pobreza y falta de empleo, delinquían.
Y además se dieron cuenta que muchos de ellos tenían órdenes de aprehensión sino en la misma ciudad, en otras y otros estados.

Entre 1990 y 2007 se bajó el índice de criminalidad en 77 por ciento en la Gran Manzana de Estados Unidos y pasó de ser una fruta podrida a un manjar apetitoso para inversionistas.

No hay varita mágica en la “Tolerancia Cero”, su nombre lo indica: se acaba con la corrupción en la policía, se busca mayor contacto ciudadano y un vínculo con la comunidad, se contratan más policías honestos y se atacan de frente todos los delitos por pequeños que sean.

“Todos” son todos los delitos, desde grafitear las paredes del vecino, orinarse en la vía pública, beber alcohol en la calle, hasta los mayores que tienen que ver con secuestro, asalto, violaciones, robos y desde luego asesinatos.
Lo de las casas de empeño es un ejemplo para poder combatir el crimen, pero no es todo.
Creo que es hora de que el gobernador ponga el ejemplo de la “Cero Tolerancia” y vaya al fondo de la delincuencia.

Con honestidad, hombría y dedicación si se puede.
Si hay policías valientes y honrados, sólo hay que multiplicar su ejemplo y que desde las oficinas de gobierno ya no se toleren las grandes mafias.
Un delito sencillito que todos los días vemos por ejemplo, son a los camiones urbanos de pasaje, llenando la ciudad de smog y contaminando todo, y ¿por qué circulan si a todas luces se mira que rompen la ley?, pues porque los toleran, la mafia del gran pulpo se mocha con quien debe ser y siguen circulando.

Si lo sacaran de circulación, los lavaran y obligaran a dar un servicio decente para humanos, estaría funcionando la Tolerancia Cero y regresando al camino del bien.
Pero no lo hacen. Así todo se quedará en discursos bonitos.

¿O no?
Mañana le seguimos
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