Concepción Díaz Cházaro
Cronista de la ciudad

El día veintiocho de agosto celebramos el Día del Abuelo en nuestro país desde mil novecientos ochenta y tres, esa celebración tiene sus antecedentes en el porfiriato, cuando los hacendados festejaban a los adultos mayores el día de San Agustín. Años más tarde, el presidente Lázaro Cárdenas destinó un día para consentir a los grandes del hogar.

Si comparo a mis abuelos con los ancianos actuales se manifiestan actitudes diferentes: Empezaré recordando a mi abuelita Beatriz, mamá de mi papá, era una viejita bonita, con el pelo gris, peinado de raya en medio y chongo, usaba horquillas de carey, se le hacían ondas, llevaba anteojos para leer y coser. Era una virtuosa del bordado y rejillado; sin embargo, sus labores de repasar la ropa eran dignas de admiración. Hacía camisitas rejilladas para recién nacidos, conservaba un molde para hacer los coletillos y calzones abotonados, este se repitió por treinta años, que fue la diferencia entre la nieta mayor Beatriz y la menor Cristina. También confeccionaba pañuelos con delicados bordados para la nieta que se casaba. Sus ochenta años se celebraron en nuestra casa de Cinco de Mayo, por las fotografías he podido recordar algunas cosas, entre ellas, la del grupo familiar en la cual la menor de los bisnietos, es Ticha Jové Loyo con tan sólo doce días de nacida.

Mi abuelita Beatriz estudió en la Escuela Superior de Señoritas, fue compañera de estudios de Paulina Ribera, prestigiada maestra que dedicó su vida a la enseñanza. A los veinte años contrajo matrimonio con Roberto Díaz Romero, de dicha unión nacieron nueve hijos, mi papá fue el menor. Vivió ochenta y seis años, por cierto en ese entonces los lutos eran muy largos.

En cuanto a mi abuelo materno Félix P. Cházaro Guzmán, nacido en Tlacotalpan de Porfirio Díaz, realizó sus estudios profesionales en la Escuela de Ingeniería y Minas de la ciudad de México, obtuvo el título de Ingeniero Hidrógrafo y Topógrafo, su ejercicio profesional se llevó a cabo en la zona de la Cuenca del Papaloapan, en la Comisión Hidrográfica; más tarde, se trasladó a Puerto México para laborar en la Compañía Petrolera El Águila, también realizó trabajos hacia el sureste y años más tarde se incorporó a la Junta Federal de Mejoras Materiales de esta ciudad.

Ya teniendo una edad mayor, frente a la casa, subía al tranvía Reforma-Zaragoza, hasta llegar al Paseo Américas, que era el punto más distante del recorrido ahí bajaba y emprendía la caminata hasta el boulevard Ávila Camacho y seguía hasta el zócalo; en dicho sitio se sentaba a conversar con sus amistades y a las 19:30 horas tomaba el tranvía hasta el parque Zamora en donde hacía la parada para regresar a la casa.

Cenaba un vaso de leche fría con algunas galletas, su desayuno era abundante, la comida regular, prefería comer pescado y mariscos, al término de ella, solía ir a fumar al balcón.

Su habitación estaba en un segundo piso al que había que subir por una escalera de caracol que llegaba a la azotea, en dicho nivel, se encontraba su hábitat que llamaba la estratósfera. Entrando en sus dominios se ubicada el área de trabajo: restiradores, estantes con planos y bancos. La otra mitad del salón era la recámara, sillones mecedores y una hamaca, a un costado el baño. Vivió hasta los ochenta y seis años; un infarto al corazón, ocasionó su muerte. Acostumbraba a usar guayabera en el verano y traje en el invierno, de viejito se volvió friolento, se ponía cachucha, bufanda y guantes. En Scotch House de Londres, le compré una gorra estilo Sherlock Holmes que le hizo muy feliz.

A la fecha, los abuelos han evolucionado, tienen un papel muy activo de ayuda cuando lo padres trabajan. La llegada del nieto los llena de alegría y así como los hijos los hicieron madurar, los nietos los harán rejuvenecer.

No soy abuela; pero he seguido muy de cerca las funciones que mis hermanas han desempeñado, Magi la mayor, que nos ha dejado hace poco, llevó una excelente relación con sus nietos, se veía en sus nietas vestidas de jarocha, lo mismo hablaba con ellos de deportes, libros, música y tópicos de actualidad, cuando jugaba el Barcelona, se ponían en comunicación los nietos que por estudios viven fuera de Veracruz. Entre las fotografías de ellos estaba la de Messi, dedicada a la abuela Magi.